¡Señor quiero servirte!


 …¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas al Señor tú Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma…? Deuteronomio 10:12


 Queridas amigas hoy pensaba en aquellas mujeres que tienen un gran deseo de servir al Señor pero no encuentran su lugar, quizás porque sienten que ya son mayores o simplemente no sienten estar capacitadas para servir en la obra, quizás tú estés pasando por una de estas situaciones y es bueno que comprendas el plan que Dios tiene para ti.

     En la obra del Señor hay mucho para hacer, no se puede ni se debe estar indiferente, porque fuimos formados para servirle. Dios quiere usarte de la mejor manera, por eso tienes que poner tu obediencia en acción. Te animo a que le pidas en oración que te muestre en que área desea que estés y permite que sea Él quién te guíe.

     En la Biblia tienes un perfecto ejemplo de todas aquellas mujeres que entregaron su vida a Dios y Él las levantó para ser herramientas en sus manos, Sara, Débora, Esther, Ana y tantas más, ¿verdad?
Lo que quiero decir es que tu sólo tienes que tener el deseo de servirle, lo demás corre por cuenta del Señor, es estar dispuesta a hacer lo que Él quiere e ir a dónde Él quiere.

     Cuántas veces oí a mujeres decir yo ya estoy muy mayor ¿Qué puedo hacer? Pero ese no tendría que ser tu pensar, sino afirmar, ¡es para este tiempo que el Señor quiere usarme! No importa los años que tengas, si importa que seas fiel al llamado a servirle, en el lugar que te coloque, y con las fuerzas que permita tu edad. Quizás tu cuerpo no responde como cuando eras más joven, yo misma reconozco que a mí también me está sucediendo y como dice un viejo refrán “los años no vienen solos” pero he visto como el Señor ha ido adaptando mi vida a las áreas de la iglesia donde puedo desarrollar lo que Él me ha dado para servirle. Recuerda que su fidelidad es grande y que tu edad sea cual fuere no es un impedimento en aquello más maravilloso que es servir a Dios.

     Ahora bien, puede por el contrario que seas de las que no se sienten capacitadas para servir en la obra y dicen… ¡yo no tengo ningún talento o don!
La verdad no es así, todas tenemos aunque sea uno. Debes llegar a Dios tal cual eres y El Espíritu Santo te capacitará de ellos y te preparará para desarrollarlos y a medida que avances y adquieras madurez espiritual, Dios te irá mostrando el lugar correcto donde servirle.

     Seas una u otra el Señor desea usarte, sólo tienes que rendir tu voluntad a Él, ponerte a sus pies ¡Heme aquí Señor! y se manifestará a través de tu vida, para así realizar una tarea efectiva, que dé como resultado toda la gloria para Él. Sólo debes dejar de lado tú ser pensante y confiar en la infinita sabiduría de Dios, para que puedas decir… ¡Este es mi lugar!

Que el Señor nuestro Dios te bendiga y te guíe.
Ana María



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