Si Señor, pero...



Frecuentemente cuando estamos orando  tenemos la costumbre ante una situación específica comenzar con el “Sí Señor, pero…”  y comenzamos a dar razones y argumentos del porque a nosotras no nos parece así.
Principalmente esto lo hacemos, cuando estamos conscientes que Dios  tiene el deseo de que hagamos algo puntual que nosotras no queremos hacer.

¿Por qué lo hacemos? ¿Acaso queremos en medio de una oración terminar debatiendo con Dios? ¿Acaso Él no tiene claro anticipadamente su mejor plan para nosotras?
Veamos esto, creo que lo hacemos porque muchas veces pensamos que seríamos de mejor utilidad a Dios en este o aquel lugar o esto y aquello hacerlo de otra manera.
Con esto lo que le estamos diciendo en definitiva es, “Esa es una buena idea Señor, pero yo tengo otra mejor.
Leamos en Mateo 16:22

Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca.  Mateo 16:22

Pedro le amaba, Jesús le estaba declarando los acontecimientos por los cuales iba a tener que pasar, por eso es entendible la intención que tenía Pedro de proteger a su Maestro. El Apóstol se apresuró a presentar su plan, pensando en la idea de persuadir a Jesús para que no fuera a Jerusalén.
Podemos muchas veces encontrarnos frente a frente delante de su dirección, pero nuestra condición humana muchas veces hace que caigamos en el hecho de querer hacer las cosas a nuestra manera.

Es bueno considerar que si Jesús es el que gobierna nuestras vidas debemos darle la totalidad de nuestra voluntad, darle un lugar genuino en nuestras vidas. No tenemos por qué contradecir su voluntad
Cuando Dios te dirija, ten confianza en Él, su plan es divino.
Él no necesita de nuestras sugerencias sino de nuestra obediencia.

Que tengas un bendecido fin de semana.
Ana María

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