María Parte 3



Hoy seguiremos con el breve estudio de María la madre de Jesús.
Si bien hay que reconocer que en los evangelios se muestra a María, como madre de Jesús, si escudriñamos las mismas poco a poco vislumbraremos a María discípula de Jesús.
Por eso en este ultimo estudio, tocaremos un tema que pienso tiene que haber sido muy difícil para María y es el hecho de ser madre de Jesús pero a su vez tener que reconocerlo como su Señor.
Para las que somos mamás, sabemos que una madre nunca deja de ser madre. Pero María, por el contrario tenía que lidiar con ese sentimiento de una manera diferente, el privilegio de llevar al Salvador en su vientre, disfrutar su niñez, su adolescencia, son momentos vividos que como madre marcaron a María, pero había llegado la hora de dejarlo ir, solo recuerdos guardados en su corazón quedarían, como así lo expresa en los evangelios, “María guardaba todo en su corazón” (Lucas 2:19, 2:51)

Tenemos que dejar claro que María desde su perspectiva humana, sabía que Jesús era el Salvador enviado por Dios, pero en un lento proceso debe haber reconocido a Jesús como Dios, algo que como decía tiene que haber sido muy difícil, para la comprensión humana.
Por otra parte Jesús, aunque nació y vivió como hombre, en diferentes episodios de su vida se nos muestra que con el respeto que merecía María, dejó puntualizado que ambos eran de naturaleza diferente, María - mujer de naturaleza humana, Jesús - hombre nacido de mujer humana, pero de naturaleza divina.
Unos de los pasajes que muestra esto es el de las bodas de Caná, para eso deberemos dirigirnos a buscar en el libro de Juan, el autor muestra este hecho como uno de los primeros milagros que hiciera Jesús.

Al tercer día se hicieron unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús.
Y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos.
Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino.
Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora. Juan 2:1-4

Cuando le dice “¿Qué tienes conmigo, mujer?” Jesús hace esa marcada señalización de su naturaleza. Pero vamos a seguir con el versículo, luego dice “Aún no ha venido mi hora.”
Aquí vemos que le da a entender a María que El no haría los milagros solo por el hecho de que alguien lo sugiriera, sólo a su Padre le debía obediencia, que cuando llegara su hora lo haría.
Ahora bien, ante este hecho ¿Cuál fue la reacción de María?

Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que os dijere.
Y estaban allí seis tinajas de piedra para agua, conforme al rito de la purificación de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres cántaros.
Jesús les dijo: Llenad estas tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba.
Entonces les dijo: Sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron. Juan 2:5-8

María comprendió inmediatamente, que la relación madre - hijo había cambiado, por eso con la humildad que la caracterizaba no contestó, simplemente se remitió a decirles a los que servían “Haced todo lo que os dijere” dejándole todo a su decisión. O sea se sometió a la voluntad no de su hijo, sino de su Señor, reconociéndolo como tal.
Recordemos que Jesús siempre dejaba claro que Dios era su Padre, mismo a los doce años cuando se pierde en el templo cuando José y María después de una larga búsqueda de tres días lo encuentran, cuando su madre le dice:

Cuando le vieron, se sorprendieron; y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con angustia. Lucas 2:48

Jesús le contesta:

Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar? Lucas 2:49


Ellos buscaban a su hijo perdido, por el contrario fue un momento en el cual Jesús dio, los primeros indicios de su Ministerio Mesiánico.
En el interior de Jesús ardía el deseo de hacer la voluntad del Padre, pero a partir de ese hecho dice la Palabra, que estuvo sujeto a María y José, ya que como todo niño debía ser así, pero vemos que dejó en su respuesta que el se debía pura y exclusivamente a Dios, su Padre, recordándoles a ambos que El era hijo de Dios.
Ya siendo hombre diría:

Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra. Juan 4:34

Por otra parte uno de los momentos más difíciles para María, tiene que haber sido el momento de la crucifixión. Allí debe haber confluido nuevamente el sentimiento que explicaba al principio de este estudio.
Esta mujer hebrea que se sometió en humildad a Jesús reconociéndolo ante todo como su Señor, transformándose así en su discípula más fiel, ahora experimentaba el angustiante dolor como madre.
Imaginemos a María delante de Jesús en la cruz, viendo a su hijo padeciendo ese sufrimiento tan brutal, de pronto en su mente habrá resurgido las palabras proféticas de Simeón:

Y los bendijo Simeón, y dijo a su madre María: He aquí, éste está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel, y para señal que será contradicha (y una espada traspasará tu misma alma), para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones. Lucas 2:34-35

Al mismo tiempo que el soldado clavaba el costado de Jesús, por dentro ella habrá sentido como una espada enterrándose poco a poco en su corazón.
La última vez que se menciona a María es en el Libro de Hechos.

Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos. Hechos 1:14

Jesús muerto en la cruz y resucitado, sus corazones estaban felices ¡Jesús vive! Y allí estaba junto con sus hijos (hermanos de Jesús) los discípulos y otras mujeres, ¡María! que junto con todos perseveraba en oración y ruego, delante de su Señor y Dios.
Creo firmemente que cuando Cristo resucita, es que María comprende la profundidad de su situación delante de Dios.
La María que no entendía los episodios que se iban desarrollando en la vida de Jesús (Mas ellos no entendieron las palabras que les habló. Lucas 2:50) había quedado muy atrás en el tiempo, ahora comprendía realmente el plan de Dios para la humanidad y su lugar dentro del mismo y lo más importante esta mujer hebrea acepto su condición con humildad, reconociendo y recibiendo a Jesucristo como su Salvador, sometiéndose totalmente a la voluntad de su Señor y Dios.

APUNTE FINAL: Sólo a través de nacer de una mujer para tomar un cuerpo humano, Dios pudo cumplir el propósito de salvación para la humanidad, su muerte en la persona de su hijo Jesucristo. En Romanos 6:23 se nos dice:

Porque la paga del pecado es muerte…

A través de su muerte fuimos redimidos, salvados de esa muerte.
Recordamos que decíamos que Jesús siendo hombre tuvo dos naturaleza, por lo tanto ella fue la madre de Jesús hombre, no la madre de Dios, Jesús - Dios era desde el principio, lo vemos en Juan 8:58

Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.

Jesús es Dios revelado a los hombre, leamos en Juan 14:9-10

Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?
¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.

Creo que queda claro que la humanidad ha recibido una doctrina no bíblica, la cual se fomentó a través de la iglesia católica romana, la cual enseñó y enseña que María es la madre de Dios y hay que venerarla.
Por lo tanto debemos recordar que María solo fue el medio para que Jesús naciera o sea debemos reconocerla como la elegida por Dios para este propósito, amarla y respetarla, pero no adorarla, ni entrar en idolatría alguna.


Ana María Alvarez Kipreos



Puede leer AQUI el estudio Maria Parte 1
Puede leer AQUI el estudio Maria Parte 2



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