Bástate mi gracia



Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. 2da Corintios 12:9

Hoy leyendo 2da Corintios me detuve en este versículo, que se encuentra en el capítulo 12.
Allí Pablo cuenta porque le fue dado una especie de enfermedad, a la cual consideraba como un aguijón en su carne, tres veces le rogó para que se lo quitara, y las palabras que Jesús expreso para contestar fueron “bástate mi gracia”
Y si seguimos leyendo, vemos que sólo cuando Pablo comprendió este principio, fue que Dios se manifestó en él.

Cuántas son las veces que nos hemos sentido así como Pablo.
Cuántas veces hemos rogado para que Dios nos quitara ese aguijón.
Cuántas veces Dios ha permitido esa situación puntual, para que reconozcamos que sólas no podemos.
Para que nos demos cuenta que dependemos de Él y sólo de Él.
Con estas tres palabras Jesús nos está diciendo a nosotras hoy, te hago recordar lo débil que eres para que dependas de mí, para que mi poder se perfeccione en ti… ¿a través de qué? de tu debilidad.

Su gracia nos fortalece, es la que nos ayuda a vencer y derribar cualquier obstáculo que se pueda presentar en nuestra vida. Es en medio de nuestra necesidad que el poder de Dios se manifiesta porque no es con nuestra fuerza, sino con la suya.

Con Él, no existe la palabra no puedo, porque la Palabra de Dios nos dice… Con Cristo somos más que vencedoras.
Así que nuestras debilidades debemos tomarlas como una ocasión, un medio para que su poder se perfeccione en nosotras.
Sólo se debe aprender a creer y confiar cada día más en Él.


Que tengan amigas una semana bendecida
Ana María Álvarez





Continuando hacia la meta

No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.
Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús
Filipenses 3:12-14

Unos de mis pasajes preferidos, es este. El título de mi blog está basado en este concepto, el de continuar lo que hemos comenzado, hasta llegar a la meta. 
En este pasaje vemos a un Pablo que maravillosamente compara su vida en Cristo, con un atleta que pretende llegar a una meta determinada para recibir su premio.
Él reflexiona que su meta la tenía fijada, por lo cual caminaba, avanzaba, no sabiendo si podría alcanzar la misma, pero aun así no se detenía sino que perseveraba hasta llegar algún día al final.
Leyendo sus cartas vemos que él pudo comprobar en su propia vida, con errores y aciertos, lo difícil que era seguir a Cristo.
Por lo que nos hace la siguiente declaración...

…pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio… Filipenses 3:13

El Apóstol nos dice que todo lo que quedaba atrás lo dejaba en el olvido, cuando leo sus palabras pienso en aquellos creyentes que transcurriendo los años siguen con la carga de su pasado sobre sus espaldas, lamentablemente esto es lo que les impide seguir su visión.
Recordemos que Pablo mismo, tenía mucho de que avergonzarse, pero supo poner todo en el olvido para poder continuar, llegar y recibir así el premio que Dios tenía para él, el mismo que también tiene reservado para cada una de nosotras en los cielos.

Ahora bien, continuando leemos que Pablo expresa la acción “extendiéndome a lo que está delante” ¿a qué se refería el apóstol cuándo expreso esto?
Si vemos los atletas en las olimpiadas estos deben resistir y esforzarse dando todo de sí para lograr su propósito de llegar hasta el fin de la carrera.
Así también nosotras al igual que un atleta, para poder llegar a la meta que tenemos fijada, debemos extendernos, dando nuestro mejor y más grande  esfuerzo.
Por lo que no debemos pensar en lo que ya hemos recorrido o lo que vamos dejando atrás, sino poner nuestros ojos en lo que tenemos delante de nosotras.

Al igual que Pablo, esta carrera es a lo largo de toda nuestra vida hasta que el Señor nos llame.
Por lo tanto, debemos aferrarnos fielmente a las asombrosas promesas de Dios, creyéndolo a Él para poder seguir confiadas, recordando también que esta carrera no la recorremos solas.
¡Sigamos adelante! y pensemos en las palabras de Pablo…

…estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo…Filipenses 1:6

Que tengan amigas una semana bendecida
Ana María Álvarez

Dios no nos desampara


Leyendo este versículo del libro de Jeremías…


Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. 
Porque será como árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto. Jeremías 17:7

Pensaba en lo maravilloso que es saber que Dios nunca desampara a sus hijos, el nos ama con amor eterno, eso el rey David lo sabía bien…

Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan. Salmo 37:25

La vida de David no fue nada fácil, fue hombre perseguido, traicionado, amado y odiado,  pero aun así, en las difíciles circunstancias que tuvo que pasar, el siguió el camino de Dios confiando seguro en su provisión.
Ahora bien, vemos que el no sólo confiaba sino que también creyó a Dios.
Y puedo decir con convicción que cuando el cristiano cree y pone su total confianza en Dios, El actúa de una manera sorprendente. El accionar de creer y confiar, da seguridad y certeza al creyente de que así será, desapareciendo cualquier duda que se pueda tener.

Ahora bien,  para creer hay que confiar, y esa confianza llega a través de la relación íntima con Dios, llegar realmente a conocerle debe ser nuestra prioridad.
Vemos que David tenía una relación estrecha con El, en intimidad buscaba su rostro en oración, de esa relación nació el amor y la obediencia a Dios.
Esa misma relación es la que Dios espera de cada uno de nosotros, sus hijos. Logremos entonces esa confianza a través de una relación más íntima y estrecha con El para que cada una de las promesas de Dios se cumplan en nuestra vida.

Que tengan una semana bendecida
Ana María Álvarez

¡Feliz Navidad!

A todos los que me siguen a través de este blog les deseo una 
¡Feliz Navidad!

Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. 
Isaías 9:6



No hay profeta en su propia tierra

En su recorrido Jesús llega a Nazaret.
En donde habría pasado su niñez y parte de su edad adulta, hasta el comienzo de su ministerio.
Una ciudad donde estaban aquellos que le conocían y con quienes había compartido momentos de su vida.
Sus amistades, familiares y aún los de su propia casa estaban allí.

Cuenta la escritura que estando en la sinagoga enseñando, muchos comenzaron a escandalizarse de Él. Veían al hombre carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas, de Simón y hermanas pero viendo la sabiduría y los milagros de sus manos cuestionaban y menospreciaban su origen pobre y sin cultura. Negando así dentro de ellos el reconocerlo como enviado de Dios.

Cuando Jesús oye lo que decían, sus palabras son contundentes…

…No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa. Marcos 6:3

Y dice el relator, que Jesús queda asombrado a causa de su incredulidad.
O sea que lo que estaban allí no oyeron la palabra acompañada de fe.
Es importante entender esto, porque la incredulidad muchas veces impide la manifestación del poder de Dios. Como fue en este caso, creyeron unos pocos y los demás perdieron la bendición.

Y no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos. Marcos 6:5

Ahora bien ese hecho a Jesús no le afectó, Él sabía que tenía una tarea hasta que llegara su hora.
Por lo que resuelto recorrió las aldeas vecinas del alrededor donde estaba.

En nuestros días la incredulidad (o falta de fe) en el ser humano no ha cambiado y muchas veces el creyente se encuentra como Jesús en ese momento, rodeados de amigos, familiares y muchas veces con los de su propia casa, los cuáles se escandalizan y se vuelven irracionales cuando se les presenta la Palabra.
Aunque cerca nuestro veamos esa falta de fe, nosotros no tenemos que desmayar ni desmoralizarnos  sino seguir con el pleno cumplimiento en nosotros de llevar las Buenas Nuevas de salvación a todas aquellas personas de nuestro alrededor.

Recordando siempre que sólo somos sembradores y que Dios es el que se encarga de hacer germinar la buena semilla.


Que tengan una semana bendecida

Ana María Álvarez

Resucitó, nuestro Salvador vive



Para muchas personas aquí en Uruguay esta semana esta denominada de diferentes maneras, de turismo, de la cerveza, semana criolla etc.  
Sin embargo para los que creemos en Dios, esta semana es un recordatorio de lo que Jesús hizo por nosotros, a través de su entrega en la cruz.
Por supuesto el hecho más que importante y que expresa el señorío de Jesucristo es su resurrección.
Aunque el Señor cargo nuestros pecados y pagó el rescate, la muerte no pudo retenerlo porque Él era sin mancha, sin pecado.

El suceso de la encarnación, vida, muerte y resurrección de Jesús nos muestra que las Escrituras son verdaderas es la confirmación que Jesucristo es el Hijo de Dios y que cada creyente por medio de la fe estamos unidos a Él.
Hemos muerto con el Señor y a través suyo hemos recibido por gracia su justicia y la esperanza viva que en el día postrero resucitaremos como Él resucitó.

¿Acaso podríamos haber creído si Él hubiera perdurado en los dominios de la muerte?
El Apóstol Pablo en su primera carta a la iglesia en Corintios hace una exhortación a algunos que no creían en la resurrección.
En pocas palabras el expresa que el fundamento de la fe en Jesucristo en cada creyente es que Él vive porque...

…si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. 1 Corintios 15:14

Sin esa confirmación no habría perdón de pecados ni esperanza de salvación.
Pero la Palabra de Dios es fiel y verdadera porque en ella no sólo se detalla que los apóstoles le vieron luego de resucitado sino 500 personas más.

Hoy vivamos pues el hecho maravilloso de la resurrección de Jesucristo en nuestras vidas. Que nuestra fe se afirme cada día más en la esperanza maravillosa que nuestro Rey y Señor viene pronto confirmando las palabras del apóstol Pablo en 1 Corintios 15:52…

…los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.

¡Jesús Vive!


Que tengan una semana bendecida

Ana María Álvarez