Dios no nos desampara


Leyendo este versículo del libro de Jeremías…


Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. 
Porque será como árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto. Jeremías 17:7

Pensaba en lo maravilloso que es saber que Dios nunca desampara a sus hijos, el nos ama con amor eterno, eso el rey David lo sabía bien…

Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan. Salmo 37:25

La vida de David no fue nada fácil, fue hombre perseguido, traicionado, amado y odiado,  pero aun así, en las difíciles circunstancias que tuvo que pasar, el siguió el camino de Dios confiando seguro en su provisión.
Ahora bien, vemos que el no sólo confiaba sino que también creyó a Dios.
Y puedo decir con convicción que cuando el cristiano cree y pone su total confianza en Dios, El actúa de una manera sorprendente. El accionar de creer y confiar, da seguridad y certeza al creyente de que así será, desapareciendo cualquier duda que se pueda tener.

Ahora bien,  para creer hay que confiar, y esa confianza llega a través de la relación íntima con Dios, llegar realmente a conocerle debe ser nuestra prioridad.
Vemos que David tenía una relación estrecha con El, en intimidad buscaba su rostro en oración, de esa relación nació el amor y la obediencia a Dios.
Esa misma relación es la que Dios espera de cada uno de nosotros, sus hijos. Logremos entonces esa confianza a través de una relación más íntima y estrecha con El para que cada una de las promesas de Dios se cumplan en nuestra vida.

Que tengan una semana bendecida
Ana María Álvarez

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