Mi confianza está en Dios



Muchos son los casos que el diario estrés que implica la vida misma, haga que las personas no puedan conciliar el sueño, quedando muchas veces inmersas en los distintos retos que día a día deben afrontar.
Esto suele suceder cuando tratan de resolver los diferentes problemas cotidianos, con su propia fuerza humana, tanto sea en el trabajo, en la vida personal, en la iglesia, etc.
Si así es tu caso, esto debe llevar a preguntarte, ¿estoy realmente viviendo confiado en el Señor?

Veamos en la Biblia…
Leyendo la palabra de Dios nos encontramos con el personaje de David, un varón cuyo corazón era conforme al corazón de Dios, pero también un varón que tuvo que pasar por algunas situaciones difíciles y dolorosas, consecuencia de equivocadas decisiones que él tomó por cuenta propia.
En ese proceso como decíamos de situaciones límites, el pudo reafirmar su confianza en Dios.

Así lo leemos en el Salmo 3:3 donde David expresa “eres escudo alrededor de mí; Mi gloria, y el que levanta mi cabeza” dicho en otras palabras, tú me honras me animas me llenas de esperanza y de confianza.
Y en el Salmo 4:8 nos dice “me haces vivir confiado”, vemos la seguridad que tenía de que iba a recibir lo que esperaba y que estaba todo bajo el control de Dios.
Él le conocía y lo reconocía como su Señor, David llegó a confiar plenamente en Él.

Veámoslo de esta manera, nosotros no podemos tener confianza en alguien que no conocemos para eso debemos relacionarnos con esa persona ¿verdad?
Con Dios es igual, debemos tener ese relacionamiento diario con Él, no sólo a través de su Palabra que es muy importante, sino también con ese vínculo perfecto que es la oración.

Cada mañana busquemos su rostro y cuando estamos en esa plática íntima con Dios, confiemos nuestra vida a Él, entreguemos nuestro día en sus manos, creamos que Él peleará nuestras batallas, recordando siempre que es nuestro pronto auxilio, nuestro escudo y libertador.
 
Y como David, al llegar la noche podremos decir…

En paz me acostaré, y asimismo dormiré;
Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado. Salmo 4:8

Ana María Alvarez

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