Noche de Paz, Noche de Amor




Estamos llegando a la Navidad, tiempo de celebrar, de reunir la familia, de regalos, de abrazos, de llamadas a los seres queridos que están lejos, y tantos otros motivos.
Ahora bien, todas estas cosas podríamos anexarlas a esa fecha tan especial, pero no tendrían que ser el centro de la celebración. La Navidad encierra un sentido totalmente distinto, es el reconocimiento del nacimiento de nuestro Señor Jesucristo.
Como lo expresa la palabra que viene del latín “Nativita”, compuesto por dos palabras “nati” que significa nacimiento y “vita” que significa vida, es el nacimiento de Aquel que vino con un propósito claro, para traer vida, para ti, para mí y para todo aquel que le reconoce como su Salvador. Jesús el Verbo, hecho carne como dice en Juan 1:14 pasaje de la Biblia, la Palabra de Dios….

Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
  
Si bien ese día nos es el exacto en que nació Jesús, la tradición cristiana ha hecho del tal, un motivo de celebración. Lamentablemente con el tiempo se ha perdido el rumbo y hoy se le da primacía a papa noel, desterrando así a Jesucristo de los hogares. Por supuesto hoy no les voy hablar de este gordito bandido (papa Noel), el cual ya me explaye en una entrada el año anterior (pueden leerla aquí) por el contrario tocaremos un tema más que interesante, “noche de paz, noche de amor”.
Es común sentir o leer en estas fechas estas hermosas palabras que resuenan por doquier, podríamos tomarlo como un tiempo de respiro que trae a muchas familias. Leía en un folleto que llegó a mis manos que hay una especie de tregua entre aquellos donde los celos, la incomprensión y tantos motivos ha separado los unos de los otros, esta época hace un alto a todo esto y nos encontramos que la tolerancia y las reconciliaciones surgen espontáneamente.
Ahora bien, ¿tú te has puesto a pensar el significado de estas palabras? Quizás en este momento tengas necesidad de recibir una pequeña muestra de afecto o que tu vida sea rodeada de un poco de paz, ¿verdad?

Les comentaba al principio que la Navidad es la celebración de un acontecimiento muy especial, el del nacimiento de Jesús nuestro Salvador, es la muestra del amor más inmenso de Dios, un amor que rebasa todo límite.
Así es demostrado su amor hacia nosotros, Jesucristo vino a traer vida y vida en abundancia, todo aquel que en El cree es salvo y le es dada la vida eterna.
Cuando Jesús llega a nuestra vida somos transformados, el fruto de la paz y el amor permanece dentro de nosotros a través de Aquel que nos ama con amor eterno, es por medio de Él, que podemos recibir lo que muchos “encuentran” sólo en la noche de Navidad.

Te invito a que medites en esto y hagas la diferencia en esta Navidad, permitiendo que Jesucristo entre en tu vida para siempre.

¡Que tengas una FELIZ NAVIDAD!

Ana María Álvarez Kipreos


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