*Desterrando las quejas y murmuraciones



Dios a través de Moisés, había sacado de Egipto al pueblo de Israel en victoria, tres días habían pasado y no encontraban agua, dice que llegan a Mara y advierten que el agua no se podía tomar porque era amarga.
Allí el pueblo de Israel, comienza a quejarse y murmurar, (…que hemos de beber) esto llega a oídos de Moisés quien clama a Dios este le ordena que hiciera caer un árbol sobre las aguas y dice que las aguas se endulzaron Éxodo 15:23-25. Allí les da estatutos y ordenanzas luego parten rumbo a Elim donde Dios muestra su infinito amor y cuidado por su pueblo.

Y llegaron a Elim, donde había doce fuentes de aguas, y setenta palmeras; y acamparon allí junto a las aguas. Éxodo 15:27

Parten de allí y al mes y 15 días llegan al desierto de Sin, allí nuevamente comienzan las quejas y murmuraciones…

…decían los hijos de Israel: Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos; pues nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud. Éxodo 16:3

Es inconcebible que este pueblo que poquitos días antes exaltaba al Dios de sus padres y lo leemos en Éxodo 15:1-19 ahora estuvieran quejándose y murmurando.
Cuando leemos la historia de todo el Éxodo, podemos pasar de asombro en asombro por todas las maravillas que Dios hizo delante de su pueblo, pero a este pueblo, Dios lo describe como duro de cerviz, una congregación de hombres y mujeres que sólo lo que hacían era quejarse y murmurar.
Por lo que es importante resaltar, que salvo dos, que fueron Josué y Caleb los demás de la primera generación nunca llegaron a la tierra prometida, Dios tenía un plan trazado, lamentablemente la primera generación no comprendió la dimensión del poder y el amor de Dios y pereció por falta de fe.
Entonces es claro, que Dios determino en el proceso de los 40 años que estuvieron en el desierto, levantar una generación fuerte, capacitada y fiel al todopoderoso y fue la fe de Moisés que hizo que llegaran a la tierra que el Altísimo había prometido a Abraham, este pueblo más tarde sería conducido por Josué y tomarían posesión de dichas tierras.

De la primera generación, realmente podemos decir que este tipo de personas fueron cortas de memoria, pronto olvidaron los azotes que los egipcios daban sobre sus cuerpos, claro es que pan no les faltaba en las mesas, pero a este lo tenían que amasar con angustia de corazón.
Eran libres y estaban conducidos por el Dios de sus padres y aún así las murmuraciones no cesaban.
La enseñanza de estos pasajes es clara las quejas y las murmuraciones son contra Dios, o sea cuando estaban murmurando contra Moisés, en realidad estaban quejándose y murmurando, contra la voluntad y el plan de Dios.
Entonces, que importante es que el creyente tome esto en cuenta, cuántos son los que pasan por períodos donde son cortos de memoria y se quejan y murmuran.
 Olvidándose así de donde Dios los sacó y de todo lo que hizo en sus vidas volviéndose así contra la voluntad y el plan de Dios.
Que Dios nos ayude a desterrar de nosotros todas aquellas cosas que nos separan de El, que podamos creer, aún en medio de las situaciones que vivimos y no entendemos. Dios siempre sabe nuestras necesidades pero la falta de fe en nosotros dilata su ayuda.

Por eso, confiemos en el plan y en las promesas que Dios tiene para cada uno de nosotros y desterremos las quejas y las murmuraciones de nuestras vidas para siempre.

Ana María Alvarez

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