Buscando el perdón de Dios



Hoy leyendo el Salmo 32 leía…

Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado…Salmos 32:1

Y pensaba en lo dichosos que cada uno nos sentirmos al mirar atrás y ver como nuestros pecados fueron perdonados por Aquel que hizo el sacrificio en la cruz.
Pero ese precio tan grande que pagó Jesucristo, dando su vida por cada uno nosotros pecadores, supuso que delante de El reconociéramos nuestra condición de pecador rechazáramos el pecado para que nos llenara de su verdad.
Al final lo que obtuvimos fue algo tan precioso, como es la libertad espiritual.
Ahora bien, la  soberbia que es parte de la naturaleza humana, lleva muchas veces a que la persona no se reconozca pecador.
Se debe saber que para Dios no hay pecado tan grande que no pueda ser perdonado, por eso el buscar el perdón de Dios con un corazón contrito y humillado es importante.
El creyente que ha pecado a de confesar su pecado para ser perdonado.
Hay un versículo en este Salmo que dice…

Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová. Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Salmos 32:5

En el siguiente versículo leemos…

Por esto orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado… Salmos 32:6

La oración es nuestro poderoso instrumento, cada uno tiene la concesión del Altísimo para dirigirse a El.
Es el momento, el tiempo que Dios permite, para que podamos someternos ante el, hallarlo y confesar nuestros pecados.
David sabía que la oración era el correo que le mantenía en contacto directo con Dios, era el medio para poder hallarlo.
Ahora bien, para llegar a este punto se debe tener el deseo en cada corazón de acercarse a El, y encontrarse así, en lo íntimo de su presencia y comunión… en el secreto de Dios.

Recuerda pedirle perdón a Dios es librarse del peso del pecado, es una victoria sobre el enemigo, ya que no vendrá a usar ese pecado para traer dolor a tu vida. A partir de ese momento podrás mirar hacia delante, dejando todo atrás, confiado que tus cuentas con el Señor ya están arregladas.
Dios te perdona y ya no tendrá memoria de los pecados que hayas cometido, los has dejado delante de la cruz.

Por último recordemos que aquellos pecados que no se confiesan, deterioran la relación con Dios y te separan de El.


*Ana María Alvarez Kipreos


 Regálame un comentario si te fue de bendición








No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por darme el regalo de tu amistad.
Cada mensaje, cada comentario es una bendición para mi vida.