Muchas llaves una sola puerta


Para dar comienzo les quiero compartir, algo que me sucedió el otro día orando, sentí una suave voz que me decía, “muchas llaves y una sola puerta” a partir de ese momento a rondado esas palabras por mi cabeza, es por lo cual que el mismo Espíritu puso en mi corazón tratar este tema en el día de hoy.

Como todos sabemos las llaves sirven para cerrar y abrir cerraduras, las cuales nos protegen de accesos no deseados, en el lenguaje corriente de los judíos el poseer una llave era simbolizado como autoridad y poder, pero en el plano espiritual que significado nos da la Biblia.
Comencemos en el pasaje de Mateo, leemos que Jesús le prometió a Pedro que le daría las llaves del reino de los cielos

El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?
Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.
Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.
Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.
Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; Mateo 15:19

Leyendo estos versículos Jesús le declaraba que su iglesia estaría edificada sobre la fundamental verdad (Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente), que Pedro había recién declarado. El Hades no prevalecería sobre la iglesia, porque Jesús es la resurrección y la vida. En Juan leemos…

Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Juan 6:40

Pedro entonces tendría el privilegio de abrir la puerta del reino de los cielos, por medio de la llave de la predicación del evangelio, o sea el plan de salvación era la llave para abrir esa puerta a la humanidad, la cual traía consigo la esperanza de vida eterna.
Entendemos entonces que Jesús lo eligió a Pedro para una apertura de la iglesia como tal, dos momentos importantes marcan  esta apertura.
Primeramente, el día del Pentecostés en Hechos 2:1-42 donde luego de recibir el Espíritu Santo junto con los que con el estaban, nos muestra un Pedro confiado, enérgico, predicando con denuedo donde se dice que el resultado fue que se añadieron aquel día 3000 personas, entre los cuales se hallaban judíos y judíos conversos.

Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. 
Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos… Hechos 2:39

Pasamos al segundo episodio cuando Dios a través de la predicación de Pedro, abre la puerta del reino de los cielos también para los gentiles.
Para abrir nuestra comprensión, vamos a usar como referencia el capítulo 10 del Libro de Hechos

El escritor comienza escribiendo sobre Cornelio, ahora bien ¿Quién era este hombre?
Según la Palabra, Cornelio fue militar, centurión romano de una compañía llamada “la italiana”, la palabra centurión significa que el como oficial, táctico administrativo tenía a cargo una centuria de soldados, los centuriones eran respetados y temidos.
Cornelio vivía en Cesárea, en ese tiempo la capital romana de Judea, su costa da hacia el mar Mediterráneo y queda al noroeste de Jerusalén.
Este hombre fue el primer gentil que recibió las Buenas Nuevas de salvación, con el toda su casa (entre ellos, familia y criados) y los que con el estaban (parientes y amigos íntimos)  fueron salvos y llenos del Espíritu Santo. El autor del libro, cuenta que era un hombre piadoso y temeroso de Dios.

Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana, piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas
al pueblo, y oraba a Dios siempre. Hechos 10:1-2

Leemos que Cornelio tiene una visión, se le presenta un ángel de parte de Dios y le ordena que envíe hombres a buscar a Pedro.

Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro. Hechos 10:5

Cornelio obedece y manda a dos de sus criados y a un soldado que le respondía a el, de su guardia personal.
Bien digamos que a Pedro no le hubiera sido fácil recibir y aun menos predicarle a un gentil ya que era difícil para el entender el hecho de que la salvación era también para los gentiles.
Ahora bien vamos a comprender esto, ¿Por qué para Pedro hubiera sido tan difícil?

Primero Pedro era judío, para los judíos según la ley, los gentiles eran considerados inmundos, por lo que entrar a la casa de estos, entablar amistad, etc, con un gentil convertía al judío en impuro.
Entonces, leyendo el capítulo 10, vamos descubriendo que Dios tuvo que preparar a Pedro para el acontecimiento que sucedería más tarde. Leemos…

Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta.
Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis; y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra; en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo.
Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come.
Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás.
Volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común.
Esto se hizo tres veces; y aquel lienzo volvió a ser recogido en el cielo. Hechos 10:9-16

Luego de este suceso dice que Pedro estaba perplejo de lo que había visto y confundido buscando una explicación a lo que había sucedido. El sabía que lo ocurrido tenía una respuesta espiritual, algo que iba más allá de su comprensión en ese momento. Entonces en ese instante que Pedro debatía dentro de si el significado de lo ocurrido llegan a la puerta los enviados de Cornelio.

NOTA: Perplejo - Se aplica a la persona que siente confusión o asombro en una determinada situación y no sabe qué hacer, pensar o decir.

Por supuesto que nuevamente tuvo que Dios intervenir para sacar las dudas que a Pedro le abordarían al recibir la invitación que esos tres hombres gentiles traían, por lo que Dios le ordena…

Levántate, pues, y desciende y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado. Hechos 10:20

Sólo así podía cumplirse el plan que Dios había establecido por medio de Jesucristo, la puerta de la salvación para los gentiles estaba por abrirse.
Dice que Pedro llega a la casa de Cornelio, este le recibe y entran y cuenta el autor que muchos se habían reunidos.
Las dudas de Pedro se habían desvanecido, ahora entendía el significado de la visión que Dios le había mostrado, comprendía que todo lo creado por Dios no era común ni inmundo, inclusive los hombres que eran también creación de El. Por eso se sincera con ellos y les dice…

…Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo; por lo cual, al ser llamado, vine sin replicar… Hechos 10:28-29

Pero aún el no sabía porque le había Cornelio mandado a buscar, por lo inmediatamente Pedro le hace la siguiente pregunta…

…¿Por qué causa me habéis hecho venir? Hechos 10:29

Allí Cornelio le narra los acontecimientos que el había vivido Hechos 10:30-33
El autor no lo expresa, pero podemos imaginarnos a un Pedro maravillado por todo lo que estaba oyendo. Un plan de salvación que incluía a toda la humanidad.

Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia. Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos. Hechos 10:34-36

Y cuando Pedro dice… este es Señor de todos… dice es tuyo, mío y de todo aquel que abra su corazón a El.
La puerta se había abierto de par en par, Pedro fue la herramienta en las manos de Dios. 
Ahora bien, es claro que en la vida, a muchas personas se les presentan muchos atajos que los llevan al camino de la perdición y los recorren con un manojo de llaves tratando de abrir la puerta correcta, buscando esa que les hará libres de esa carga que han acumulando en su largo caminar,

Sólo cuando ya cansados del camino venimos a Jesús, nos damos cuenta que las llaves que teníamos por tan largo tiempo en las manos no eran las correctas, sino aquella que por la gracia de Dios recibimos cuando alguien nos presentó el plan de salvación, esa que abre la puerta del reino de los cielos,  una vez allí, Dios cerró la puerta y no se volvió acordar más de nuestros pecados, quedando nuestro pasado en el olvido.

Ana María Alvarez Kipreos

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