Enfrentando el miedo



La fe en Dios, es la base para todo creyente que está atravesando por situaciones difíciles, podríamos decir que es el medio para depositar todas esas situaciones por las que estemos pasando en sus manos
Cuando esos momentos llegan como tormenta a la vida del creyente, se cierran puertas, se sienten como que el mundo les ha dado la espalda y se tiende a no pensar con claridad tanto que muchas veces es invadido por un sentimiento de miedo a no poder hallar la salida.
Esto me recuerda el episodio de Pedro cuando estaba en la barca con los  demás discípulos, allí en medio de la noche muy avanzada, era fuerte el viento y las olas azotaban la barca…

Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario.
Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar.
Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo.
Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!
Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.
Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús.
Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame!
Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? Mateo 14:24-31


NOTA: Es importante aclarar que con respecto a la expresión “la cuarta vigilia de la noche” en un principio, los hebreos dividían la noche en tres vigilias (forma para expresar como dividían la noche) de cuatro horas cada una, más tarde adoptaron el sistema griego/romano de cuatro vigilias nocturnas. Entonces la cuarta vigilia (entre 4 y 6 de la mañana) era entre ya entrada la noche y el amanecer.

Ahora bien, vemos que ellos tuvieron dos reacciones primero dice que se turbaron, luego tuvieron miedo, la persona cuando se turba tiende a sorprenderse de tal manera que no acierta que decir o hacer, por lo que el miedo es una manifestación de lo anterior, la reacción conlleva a sentir un sentimiento de angustia ante la presencia imaginaria o no de algún peligro.

Así era el sentimiento que los abordaba, claro que para ellos era difícil enfrentar sus miedos, esto por una sola razón, su fe era poca.
Quiero ahora antes de proseguir que tomemos nuestra Biblia y demos un vistazo en los siguientes versículos, allí veremos como un tiempo antes en un mismo escenario parecido al que vivían en ese momento esos hombres tuvieron una enseñanza maravillosa.

Y entrando él en la barca, sus discípulos le siguieron.
Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía.
Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos!
El les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza. Mateo 8:23-26


O sea que ellos ya habían experimentado ese sentimiento en el pasado y Jesús mismo les había dicho “hombres de poca fe” y con hechos les había mostrado que podían poner toda su confianza en El.
Si fue fiel en el ayer, será en el hoy y siempre.
Ahora bien, volviendo a los versículos de Mateo 14:24-31, vemos a un Pedro que en un principio dio un paso de fe, porque depositó su mirada en Jesús, pero luego cuando se vio fuera de la seguridad de la barca ante los gigantes que se le aproximaban retiró su mirada y la depositó en el problema y sucumbió ante el miedo. Tambaleó su confianza en Jesús por lo que El le dice “hombre de poca fe”

Esto es lo que a muchos creyentes les pasa ante los gigantes que se le presentan en sus vidas, retiran la mirada que tenían puestas en Jesús la pone en el problema y el miedo los atrapa.
Ahora bien, es necesario comprender que no tienes por que enfrentar tu sólo esta lucha espiritual, al contrario, tienes que depositar todos tus miedos a los pies de Jesús, en aquel que dice “confiad, yo he vencido al mundo”, El luchará por ti llegado el momento, por lo que tu sólo debes confiar, porque El honrará sus promesas.

La historia de David y Goliat en el Antiguo Testamento, es clara para definir lo que Dios hace a través de una persona común que se mueve en fe.
Ahora bien, leyendo esta historia pongámonos a pensar ¿Como vio David a Goliat? ¿Acaso lo vio como un enemigo de El o de Israel? no, la respuesta es que David lo miró como un enemigo de Dios. No era su enemigo, sino el de Dios.
Entonces, en el relato vemos a Israel, como un pueblo atemorizado allí estaban los filisteos y Goliat que los desafiaba por otro lado David, un joven pastor con toda su confianza puesta en Dios, en eso residía su fe.
Con esa confianza enfrentó a Goliat, con fe, en respuesta a lo que Dios haría, sabiendo y reconociendo que esa batalla estaba ganada porque el Dios de los ejércitos pelearía por el.
Es importante comprender que sin la fe necesaria es imposible enfrentar aquellos gigantes que aparecen en la vida del creyente.
Por lo que cuando ellos te quieran paralizar, pon en acción tu fe en Dios.
Recuerda algo primordial es que el Espíritu Santo se mueve a través de la señal de tu fe, por lo que es importante que actives tu fe antes que tu voluntad.

En conclusión siempre debemos responder con fe en las promesas de Dios.


Ana María Alvarez Kipreos

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