Cuando la aflicción llega a tu vida





En este mundo de aflicción muchas veces se pueden encontrar lastimados, cansados, sintiéndose vacíos, sin encontrar una solución para sus vidas.

El mismo Jesús que vino como hombre sufrió aflicción no sólo física sino espiritual.
Vamos a detenernos en como se debe haber sentido Jesús cuando estaba en conocimiento de que sus propios apóstoles lo iban abandonar, aquellos mismos que les enseñó, los preparó, que compartió con ellos tantos momentos de sus tres años de ministerio, en el instante más importante de su pasaje por este mundo, lo abandonarían.
Aún Pedro, que rasgo sus vestiduras diciendo que el no lo negaría, vemos que no lo negó una vez sino tres veces, el mismo Judas que lo traicionó, que dolor tiene que haber sido para nuestro Señor.
Pero Jesucristo vemos que reafirma que aunque todos lo abandonaran el no estaría solo, tendría al Padre.
A este Padre que hoy nos dice también a nosotros, que aunque andemos en aflicción, que en El tengamos paz, no la paz de este mundo que perece sino aquella que da Jesucristo por medio del Espíritu Santo.
El Señor nos invita a confiar, a tener esa fe en la cual nos movemos sin ver, creyendo y confiando en ese amor que nos muestra Dios, porque el mismo es amor.
El amor que siente hacia ti un ser querido no lo ves, no es visible, no lo puedes pesar, ni medir, pero sabes que es real, es un sentimiento que se aferra en tu espíritu y que te hace sentirlo de muchas maneras, hay muchas cosas que no vemos pero son tan o más reales que las cosas que se ven.
Así es el creer en Dios a través de nuestra fe, no lo vemos pero es real.
Y esta fe, es la que en medio de tus aflicciones te mostrará que Dios está ahí, junto a ti y que no estas sólo.
La aflicción momentánea que tienes en este mundo, se transformará en gozo si confías en la palabra que nos dice que "EL HA VENCIDO AL MUNDO".

He aquí la hora viene, y ha venido ya, en que seréis esparcidos cada uno por su lado, y me dejaréis solo; mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. Juan 16:32-33

Ana María Alvarez Kipreos




















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