Dios es verdad



Hablando con algunas personas me he encontrado que cuando toco el tema de que Dios es la verdad absoluta, me han expresado que soy una dogmática. Por supuesto que soy dogmática, si eso me hace ser una persona que defiendo de manera concluyente en lo que creo, para mi no hay otra verdad que la verdad absoluta de Dios.

La Biblia, la Palabra de Dios nos revela claramente, que El ama la verdad, porque El es la verdad absoluta.
En Deuteronomio leemos…

El es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectitud; 
Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; es justo y recto. Deuteronomio 32:4


Proverbio nos dice…

Porque mi boca hablará verdad, y la impiedad abominan mis labios. Proverbio 8:7

Samuel decía acerca de Dios…

Ahora pues, Jehová Dios, tú eres Dios, y tus palabras son verdad… 2 Samuel 7:28

Jesús nos declara

Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. Juan 17:17

Estaba leyendo el evangelio de Juan, la parte en la que está Jesús ante Pilatos expresa que el es el que da testimonio a la verdad…

…Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad… Juan 18:37

Pilatos contesta con esta pregunta

¿Qué es la verdad? Juan 18:38

Una pregunta que hoy día muchas personas se hacen, y que hasta el día de hoy tantos científicos y teólogos debaten.
Por otro lado muchos filósofos han buscado la verdad, a través del conocimiento de las cosas por sus causas…seguirán buscando.
Serían interminables los hombres que han buscado la verdad, a través de los siglos y seguirán hasta el final de los tiempos.
Ahora bien, el hombre, dado que sus capacidades son limitadas, es incapaz por si solo de dar la respuesta a la pregunta.
Jesús lo sabía, por eso prometió enviar al Espíritu Santo, el cual traería la verdad a las vidas. Ese es el misterio más maravilloso que recibe cada persona que acepta a Jesucristo como su Salvador y Señor, la presencia de Dios en cada uno de nosotros.

Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. Juan 14:16-17

O sea que el hombre natural jamás podrá encontrar la verdad por si sólo, pero aquel que recibe al Espíritu Santo se enlaza con Dios, por  decirlo de alguna forma, se enlaza con la Verdad.
Para comprender de otra forma, al ausentarse Jesús físicamente, el vino a nosotros en forma de Espíritu, para hacer habitación en nosotros “su verdad en nosotros”.
Recordemos que mientras El estuvo físicamente, ayudaba a sus discípulos, les guiaba, conducía, consolaba, formaba su carácter (producía frutos en sus vidas),  intercedía ante el Padre por ellos, les daba dones y les revelaba la verdad.

Ahora bien el Espíritu Santo (Espíritu de verdad) cumple con la misma labor que Jesucristo, incluyendo como labor principal, revelarnos la verdad.
Pero, vamos si les parece a ver la causa y efecto de esa revelación de la verdad en nosotros.

Su verdad en nosotros causa/efecto

Entonces como decíamos al principio, a través de su Palabra, Dios nos revela que El es real, lo que El dice es la verdad y que El es la verdad divina.
Ahora bien, debemos entender que hay una relación entre lo que se cree y lo que se practica.
O sea que la verdad es la causa, y el efecto de esa verdad (causa) en nosotros tiene que verse cumplido en la práctica, en nuestro carácter.
Es esencial que un cristiano se mantenga fiel a la verdad…

Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. 
Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad… 1 de Juan 1:5-6


En estos versículos Juan les declara que Dios es luz, es verdad como dice el pasaje no hay tinieblas en el.
Si tuviéramos que buscarle el sentido figurado diría que al igual que el aceite y el agua no se pueden juntar, las tinieblas y la luz tampoco.
Por lo que las tinieblas es la ausencia de luz, la mentira es la ausencia de la verdad.

O sea, claramente se nos dice que debemos andar en la verdad.
Dios todo lo sabe, muchos se mienten a si mismos o a los que le rodean, con una aparente  vida de comunión con Dios, pero en la práctica andan en tinieblas, con un vivir fuera de la voluntad de Dios, fuera de la verdad.
Hagámonos esta pregunta ¿Cómo es un hombre espiritual transformado, que anda en la verdad?

Debe pensar como Cristo, obra y reacciona de la manera que Cristo lo haría, busca con un ferviente deseo en todas las cosas,  la primacía de agradar al Señor, vive lleno del Espíritu o sea la presencia y el poder del Espíritu Santo tiene control absoluto en su vida.   

Entonces, cuando aceptamos a Jesucristo, hemos aceptado el principio y el fin de la verdad, porque el es Alfa y Omega, principio y fin.
Es indudable que su verdad, nos genera el amarlo y entregarnos plenamente a El, confiados y sin reservas, viviendo libres en su verdad.







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