La sal de la tierra






Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con que será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Mateo 4:13

Jesús tenía la costumbre de usar cosas o circunstancias del diario vivir para ilustrar un pensamiento y que fuera de sencilla comprensión para los que le oían. 
Para alcanzar el significado de esta verdad espiritual con referencia a la sal, veremos primero que valor se le daba a este mineral en la antigüedad…

La sal en diversas culturas en el mundo antiguo era de gran valor tanto como el oro ya que no solo se consideraba un elemento difícil de extraer, si no también era importante para que las carnes no se descompusieran.
Las salaban y así las preservaban, también lo usaban en distintas conservas, como aceitunas y distintos vegetales en salazón (salgama o salsamenta) etc. por lo que su consumo era muy alto.
Mirando la historia descubrimos su importancia, tal era así que muchas ciudades se edificaban cerca de los lugares donde se podía extraerla, así podían tener un buen acceso a ella y el traslado sería menos costoso.
Tiempo después los romanos harían una Vía de la sal (ruta de la sal), el trayecto de esta ruta tenía parada en distintos lugares donde se extraía el mineral, por ejemplo uno de ellos era la ciudad de la Ostia, donde había una salinera, esta ciudad tenía un importante puerto comercial de la antigua Roma, esta ruta iba desde la costa, al interior de la Italia central, norte de Roma.
Algo interesante que nos cuenta la historia es que a lo largo de esta vía (en puntos estratégicos) los romanos tenían soldados para cuidar que el trayecto de la valiosa mercancía estuviera a salvo de ladrones.
Estos tenían su paga como todos los demás pero recibían una recompensa (extra) por sus servicios, la misma era una bolsa de sal que ellos denominaban salarium argentum, este salario extra no solo lo utilizaban para mantener sus alimentos, sino también para el canje de otras mercancías.

El pueblo israelí y la sal

Ahora bien, vamos a ver que connotaciones tiene la sal con los israelíes.
Comenzaremos diciendo que ellos no sólo la usaban con un sentido de realzar las comidas diarias, sino también para salar los sacrificios que se ofrecían a Dios, donde se le atribuía un sentido purificador, lo leemos en…

Y sazonaras con sal toda ofrenda que presentes, y no harás que falte jamás de tu ofrenda la sal del pacto de tu Dios; en toda ofrenda tuya ofrecerás sal. Levítico 2:13

Cuando en el versículo que ya leímos Levítico 2:13 dice “y no harás que falte jamás de tu ofrenda la sal del pacto de tu Dios” se está apuntando a un pacto eterno, duradero, que nunca cambia, así le habló Dios al Sumo Sacerdote Aarón haciendo el siguiente pacto…

Todas las ofrendas elevadas de las cosas santas, que los hijos de Israel ofrecieron a Jehová, las he dado para ti, y para tus hijos y para tus hijas contigo, por estatuto perpetuo; pacto de sal perpetuo es delante de Jehová para ti y para tu descendencia contigo. Números 18:19

Dios también hizo pacto de sal (pacto perpetuo) con el rey David y su descendencia…

¿No sabéis vosotros que Jehová Dios de Israel dio el reino a David sobre Israel para siempre, a el y a sus hijos, bajo pacto de sal? 2 Crónicas 13:5

Este mineral también era muy importante en los sacrificios que se hacían en el Templo, por lo que vamos a entender el sentido de la sal en ellos.
En levítico 2:11 leemos que a Jehová no se le podía ofrendar nada que tuviera levadura o miel, luego de leer el versículo vamos a ir al porque…

Ninguna ofrenda que ofreciereis a Jehová será con levadura; porque de ninguna cosa leuda, ni de ninguna miel, se ha de quemar ofrenda para Jehová. Levítico 2:11

Según la tradición judía la levadura y la miel al quemarlas en los sacrificios no eran olor grato.

Como ofrenda de primicias las ofreceréis a Jehová; mas no subirán sobre el altar en olor grato. Levítico 2:12

Otras culturas usaban la miel para endulzar los sacrificios a sus dioses, tratando de humanizar a sus dioses estos pensaban que así responderían favorablemente ya que se creía que ellos tenían apetito por la dulzura de la miel.  

NOTA: Hubo un tiempo en que el pueblo de Israel cayo en este tipo de sacrificios, les invito a que lean Ezequiel 16:16-21 allí veremos cuando Jerusalén se contaminó con otros pueblos y su resultado.

Para contraponer esta prohibición de la levadura y miel, es que se sazonaban con sal, ya que la misma se la relacionaba con la preservación y purificación.
Por otro lado, tenían y tienen hasta el día de hoy como precepto que no falte sal en la mesa antes de cortar el pan.
Durante la comida sumergen el pan en una pizca de sal y lo comen.
Ellos comparan la mesa donde comen al Altar y la comida que se sirve a la ofrenda de los sacrificios.
Ya que también era considerada purificadora los hebreos bañaban a los recién nacidos en agua con sal.


Jesús les habla a sus discípulos

Sabemos que los apóstoles no eran hombres de influencia o importantes.
Como nos muestra la Palabra eran hombres comunes, de condición humilde, podríamos decir insignificantes. ¿Entonces nos preguntamos en que radica el enorme impacto que ellos han tenido sobre la humanidad hasta el día de hoy? Simplemente que fueron hombres que aprendieron a andar en obediencia, rectitud y amor, cumpliendo en humildad los mandamientos del Señor, hombres que contagiaban la pasión por Cristo.

Ahora bien, algo importante que debemos comprender es que Jesús no les dice a sus discípulos que sean saleros, el recipiente donde está la sal, sino que les revelaba que ellos eran la sal, con esta ilustración Jesús les dejaba ver la importancia de su misión en este mundo, la presencia de ellos debía ser de testimonio.
La sal supone tener un sabor propio, por lo que ella es la que da el sabor individual a las comidas, así les expresaba Jesús a sus discípulos que individualmente ellos eran los encargados de sazonar “influenciar y contagiar” aquellos a su alrededor con su vida en Cristo.
En otras palabras, todos somos consientes de que la sal da sed, ¿verdad? Por lo que nosotros espiritualmente debemos causar ese efecto en aquellos que nos rodean, producir sed de conocer a Jesús, haciéndolos sentir el deseo de salir de ese exilio espiritual para tengan ese encuentro personal con El.

El Señor dijo… “pero si la sal se desvaneciere, ¿con que será salada? No sirve más para nada sino para ser echada fuera y hollada por los hombres”
Para comprender estas palabras debemos encontrarle el sentido a las mismas por lo que me voy a referir a un tipo de sal que provenía del mar Muerto o Mar de sal…

El mar Muerto es considerado con la más alta concentración de salinidad del planeta, en el se encuentra un alto porcentaje de cloruro de sodio, conocido por nosotros como sal, pero además otras sales minerales como el Cloruro de magnesio, Cloruro de calcio, Sulfuro, Zinc, Yodo entre otros con menos porcentaje.
Es considerada no apta para el consumo humano, ya que es sumamente amarga.
En la antigüedad no servía para otra cosa que esparcirla sobre los caminos ya que se consolidaba y hacía un suelo duro, donde era hollada (Pisada) por la gente.

Aquí debemos hacernos la pregunta ¿cual serían las causas para que nosotros (sal) nos desvaneciéramos y ya no cumpliéramos con la función en cuestión?
Bueno, esta pregunta se puede responder con el hecho que si nos dejamos seducir con todo aquello que es pecado perderemos nuestra función en el mundo.
Nos pasaría igual que la sal que reacciona químicamente cuando se le mezcla con otra sustancia, deja de ser pura y pierde su eficacia, su sabor original se desvanece y ya no sirve para nada, sino para tirarla al mundo donde es pisoteada por los hombres.
Por eso es importante recordar hombres como Abraham o Josué entre otros, los cuales ejercieron como sal en un mundo corrompido y fueron la diferencia. El discípulo debe influenciar al mundo, pero no caer en la influencia de este.

Sólo los que tenemos a Cristo, somos la sal de la tierra, si nosotros “sal” nos desvanecemos, nos convertimos en sal contaminada, inservible al igual que la del mar Muerto… y pregunta Jesús ¿con que será salada? O sea ¿quien hará ese trabajo de salar la tierra?
Verdaderamente tenemos una responsabilidad que Dios nos dio al aceptarlo a El como nuestro Salvador, no es una opción, si aceptas la misión bien y sino igual.
Para llamarlo de una forma es un pacto de sal que Dios hace con nosotros que redundara para vida eterna.  

No seas cristiano sólo de nombre, no pierdas tu sabor, vive a través de Cristo una vida que influencie al mundo…
Recuerda ¡…sois la sal de la tierra!










Todo el material en este blog Siguiendo hacia la meta, tiene el copyright de su autora. Por lo que no se autoriza la reproducción, íntegra y/o parcial, de los temas.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por darme el regalo de tu amistad.
Cada mensaje, cada comentario es una bendición para mi vida.