Te alabamos nuestro Dios y Señor porque tu bondad es grande para con nosotros y tu inmenso amor es eterno, nunca se agota tu misericordia.
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Rut la moabita y Noemí








Hoy entraremos al estudio de un libro que encontramos en el Antiguo Testamento, y que lo conocemos como el libro de Rut.
Una historia que se mueve alrededor de dos mujeres, una moabita de nombre Rut y  la otra judía de nombre Noemí, ambas guiadas por la mano de Dios hacia su redención.

Época en que sucedió la historia, quien la escribió y el propósito por el que fue escrita


La historia de Rut se desarrollo tres generaciones antes del nacimiento de David, en el tiempo que los jueces gobernaban Israel.
Internamente no hay ningún dato por el cual se pueda dar una fecha exacta del suceso de esta historia,
Según la tradición judía se fue pasando oralmente de padres a hijos hasta los días del profeta Samuel, este lo escribió en fecha posterior a la coronación de David.
Se basan en que al final del libro, el autor escribe la genealogía hasta David en la cual Salomón no se menciona.

…Fares engendró a Hezrón, Hezrón engendró a Ram, y Ram engendró a Aminadab, Aminadab engendró a Naasón, y Naasón engendró a Salmón, Salmón engendró a Booz, y Booz engendró a Obed, Obed engendró a Isaí, e Isaí engendró a David. Rut 4:18-22

Es uno de los 24 libros que componen el Tanaj, el mismo se lee en la celebración del Shavuot “semanas” atribuida al momento en que el pueblo judío recibió la Torá en el monte Sinai y la iniciación de la nueva cosecha en primavera.

También celebrarás la fiesta de las semanas, la de las primicias de la siega del trigo… Éxodo 34:22

Según la tradición judía, el libro fue escrito para enseñar al pueblo hebreo cuan grande es la recompensa que se recibe por hacer el bien a los demás.

Personajes de la historia

Vamos si les parece a conocer los personajes de este libro.
Aunque son tres los protagonistas principales de esta historia Noemí, Rut y Booz he considerado también incluir a Elimelec.
Comenzamos con Noemí

Noemí “Naomi”

El nombre Noemí es derivada de una palabra hebrea que significa “placentera” era de Belén de Judá y estaba casada con Elimelec, tuvieron dos hijos Mahlón y Quelión.

NOTA: Mahlón - “Majlón” - proviene  de la palabra hebrea “majalá” significa  enfermedad.
Quelión - “Jilión” viene de la misma raíz que la palabra  hebrea  “ kilaión” significa “exterminio”

La historia nos cuenta que Elimelec junto a Noemí y sus dos hijos se van de Belén al venir el hambre en la tierra de Israel.
Ahora bien, detalle interesante es que según la principal ley judía (Halajá), tanto el hombre como la mujer en el matrimonio, tienen derecho de negarse a salir de la tierra de Israel o sea uno no puede obligar al otro, por lo cual puede esto llegar a ser causa de divorcio.
Noemí perfectamente podía haberse quedado en su tierra, ella no podía ser obligada por su esposo Elimelec, pero sin embargo esta mujer judía partió de ella dejando todo atrás para habitar con su esposo y sus hijos en una tierra extraña. Se puede describir a Noemí como una mujer humilde y bondadosa.

Rut “Ruth” la moabita

Los judíos consideran a Rut, como la primera persona que decidió adoptar la fe y la nacionalidad de Israel.
El significado del nombre Rut, con certeza no se sabe, algunos lo relacionan con el verbo hebreo “ra'ah” el cual significa, "amiga", o "amistad”
Poco da a conocer el autor del libro sobre esta mujer moabita, sólo nos describe que era nacida en Moab y que se casa con Mahlón hijo de Noemí, quedando viuda a los diez años.
Hubo de ser insólito encontrar una mujer virtuosa en Moab, pues a sus habitantes se les conocía por borrachos, ingratos y mentirosos, y donde las mujeres se prostituían delante de sus ídolos.
Sin embargo en esta mujer moabita encontramos la humildad, el amor, la bondad y la fidelidad por lo que fue elevada a la destacada posición de ser participe del linaje de un Rey, el Mesías, a través de quién Dios trajo la redención a la humanidad.

Elimelec “Elimelej”

Elimelec que significa en hebreo “a mi me llegará el reino” al igual que su esposa Noemí era de Belén, de la tribu de Judá. 
Algo a notar, es que muchas personas creen que este varón judío era pobre  pero sin embargo la historia judía dice que provenía de una familia de buena posición siendo líder en Belén y príncipe dentro de la tribu de Judá.
El autor del libro, nos dice que Elimelec tenía tierras.

…Noemí, que ha vuelto del campo de Moab, vende una parte de las tierras que tuvo nuestro hermano Elimelec. Rut 4:3

Ahora bien, ¿Por qué siendo rico, se va de su tierra y su parentela?
En este punto sería importante primero ver que cuando dice “…hubo hambre en la tierra… Rut 1:1” nos está diciendo que había venido juicio de Dios sobre el pueblo, allí en Belén.
Al leer el libro de Jueces podemos ver que el espíritu religioso de Israel había decaído, muchas son las veces que este pueblo pecó contra Dios entrando en idolatría con los dioses de los pueblos cananeos.
Un versículo que nos confirma esto está en Jueces 2:10

Y Jehová levantó jueces que los librasen de mano de los que les despojaban; pero tampoco oyeron a sus jueces, sino que fueron tras dioses ajenos, a los cuales adoraron… 2:16-17

Por lo que en diferentes momentos en el tiempo de los jueces, el pueblo tuvo que sufrir derrotas, exilios y grandes sequías lo cual trajo la hambruna en sus territorios, como castigo a su desobediencia.

Entonces vemos que el hambre había llegado a Belén, Elimelec con el pensamiento de buscar un lugar más propicio para el y su familia, decide dejar Belén y viajar a territorio Moabita.
Esa situación muchos lo pueden ver como algo lógico, pero la otra cara de la moneda es que según la tradición judía, además de recordarlo como una persona infiel se muestran de acuerdo que Elimelec abandonó de forma egoísta en tiempo de hambruna a su pueblo, tratando de evadir el designo de Dios.
Dios enviaba esa aflicción para disciplinar a su pueblo por lo que Elimelec pudo haber tenido las excusas muy lógicas y razonables, pero ante los ojos de Dios el fue culpable como líder judío de abandonar a su pueblo, tendría que haberse quedado para dirigirlo, protegerlo y compartir con ellos sus riquezas en momentos tan difíciles buscando así la misericordia delante de Dios. 

Booz

En Rut 2:1 leemos que Booz era de la familia de Elimelec y que era rico.
Era descendiente de Fares, fue uno de los gemelos de la relación entre Judá (hijo de Jacob) y su nuera viuda Tamar lo encontramos en Génesis 38:6-30.

NOTA: Tamar se casó con el hijo de Jacob de nombre Er, este muere quedando sin descendencia, el segundo hijo de Jacob, Onán, se casa con Tamar bajo la ley del levirato el cual al tiempo muere sin descendencia.
Según la ley del levirato Tamar debía casarse con el tercer hijo de Jacob, pasaba el tiempo y Jacob no bendecía esta unión. Hacemos notar que Tamar no podía casarse con otro hombre sin deshacer primero el compromiso de la ley del levirato. Decide entonces vestirse de prostituta y esperar a su suegro que pasara por la puerta de la ciudad. Cuando este llega el no la reconoce pues llevaba el rostro cubierto, se llega a ella y antes de el irse, Tamar le pide a Jacob su bastón, su cordón y su sello en prenda ya que el no tenía plata para pagar y se había comprometido a traerle al otro día un cabrito.
Ahora bien, viene al otro día con el cabrito a pagar su deuda con ella, pero no la encuentra ni nadie tampoco sabía la existencia de esa prostituta en la ciudad.
Pasa el tiempo y Tamar es descubierta que estaba embarazada por lo que es llevada a juicio por adulterio, pero ella presenta el bastón, el cordón y el sello y Jacob lo reconoce.
Tamar declara lo sucedido y Jacob al sentirse arrepentido por no haber cumplido con ella la ley del levirato y darle como esposo a su tercer hijo, la perdona. Ese perdón la redimía por lo que Jacob la toma por esposa y Tamar tiene como cuenta la historia, gemelos Fares y Zara, de quien es descendiente como decíamos Booz. Según la tradición Fares habría sido quien fundó la ciudad de Belén.

Tras este breve paréntesis continuamos con Booz, hay dos hechos que nos dice la tradición judía, el primero que tenía 80 años cuando se casó con Rut la moabita, nuera de Noemí, el otro que pertenecía al Sanhedrín (Corte Suprema de Justicia Judía) y líder del pueblo.

Luego de ya tener los personajes del libro vamos antes a describir como eran los territorios de Belén y Moab en aquel tiempo para luego si, introducirnos en esta bella historia hebrea.

Belén “Beit Lejem”

Belén quiere decir “casa del pan” allí nació el rey David y nuestro Salvador Jesús.
A pesar de su importancia comercial y espiritual, la comunidad que residía en ella no era tan grande.
Estaba ubicada en el camino que une a Jerusalén y Hebrón y era una importante zona agrícola.
Desde allí se abastecía a todo el territorio de Judea. Tal era así que según los sabios judíos “cualquiera que entraba hambriento a Beit Lejem siempre salía satisfecho.”
En Génesis 35:19 leemos que allí enterraron a Raquel (esposa de Jacob) y que Samuel ungió a David como rey de Israel.
En el libro de Miqueas leemos que se profetizó que en Belén nacería el Mesías.
Algo de notar, es que en aquellos tiempos había otra ciudad de nombre Belén, la cual quedaba en el territorio de Zabulón a 11 km al noroeste de Nazaret.
Es mencionada en Josué 19:15 como una de las doce ciudades de Zabulón “…y abarca Catat, Naalal, Simrón, Idala y Belén; doce ciudades con sus aldeas.”

Moab

Los moabitas eran descendientes de Moab hijo del incesto entre Lot (sobrino de Abraham) y su hija mayor, por otra parte la hija menor de Lot, también tuvo un hijo de su padre, el cual llamaron Ben-ammi, padre de los amonitas.
Este hecho generó que sus descendencias fueran tenidas a menos por el pueblo de Israel.
Estaban ubicados al norte del mar muerto e incluso en la parte de la orilla del río Jordán, originalmente esas tierras fueron de los emitas, conocidos por ser hombres de gran estatura a quienes los moabitas expulsaron.
Su capital era Kir-hareset, la cual actualmente podemos ubicarla con el nombre de Karat.
Se piensa que Moab estaba densamente poblada, sus tierras eran fértiles, tenían una actividad ganadera, agrícola y comercializaban sus productos, ya que estaban en un punto estratégico con un camino que unía a Siria y Arabia con Egipto.
Eran conocidos también como “el pueblo de quemos”, este era su dios principal, al cual idolatraban y le ofrecían sacrificios humanos.
Si bien la Biblia nos cuenta que había enemistad entre el pueblo de Israel y los moabitas, la historia de Rut nos muestra que tuvieron tiempos de paz entre ambos pueblos.
La causa de dicha enemistad la leemos en Números 21:10 al capítulo 25.
Tras salir de Egipto, las continuas victorias del pueblo de Israel había llegado a oídos de Balac, rey de los moabitas, esto le había generado gran temor.
Cuando los israelíes piden pasar por Moab, el rey moabita se los niega temiendo que luego de entrar tomara sus tierras.
Por lo cual el rey Balac, le pide a un profeta de Dios de nombre Baalam, que maldiga al pueblo israelí a cambio de ser recompensado.
Este profeta, no podía hacer lo que el rey le pedía, porque Dios le había prohibido que maldijera a su pueblo, por lo que el rey Balac se enoja.
Pero Balaam sabía el punto débil del pueblo israelí, que era hacerlo pecar contra Dios.
Entonces tentado por las riquezas que el rey le había ofrecido, le aconseja que eligiera las más bellas mujeres moabitas y les indicara que se acercaran a los hombres israelíes, invitándolos a sus fiestas para hacerlos participar de las comidas y orgías ofrecidas a sus dioses.

He aquí, por consejo de Balaam ellas fueron causa de que los hijos de Israel prevaricasen contra Jehová en lo tocante a Baal-peor… Números 31:16

24.000 hombres de Israel caen en la trampa, por lo que Dios se enfurece y hace caer juicio sobre ellos colgándolos, el cual se conoce como la tragedia de bal-peor (señor peor), en referencia a la deidad moabita, también conocida como “quemos”.
Esto hizo que en la ley de Moisés se incluyera el no permitir la entrada de los moabitas a la congregación de Dios.

No entrará amonita ni moabita en la congregación de Jehová, ni hasta la décima generación de ellos; no entrarán en la congregación de Jehová para siempre, por cuanto no os salieron a recibir con pan y agua al camino, cuando salisteis de Egipto, y porque alquilaron contra ti a Balaam hijo de Beor, de Petor en Mesopotamia, para maldecirte. 
Mas no quiso Jehová tu Dios oír a Balaam; y Jehová tu Dios te convirtió la maldición en bendición, porque Jehová tu Dios te amaba. 
Deuteronomio 23:3-5

NOTA: Balaam que significa “devorador” - Fue considerado por los rabinos como el gran profeta de Dios entre los gentiles.
Es recordado dentro del Nuevo Testamento como el profeta de Dios que sucumbió ante el soborno del rey Balac.
Leemos en 2 de Pedro 2:15 “Han dejado el camino recto, y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad…”
También leemos en Judas 1:11 “Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam”
Es muerto por los israelitas en el tiempo de Josué, lo vemos en Josué 13:22


Noemí y Rut, rumbo a Belén

Después de ver los detalles del libro, vamos analizar a Noemí, Rut y una tercera mujer que se menciona en el principio del libro de nombre Orfa, según cuenta la tradición judía fue esposa de Quelión.

Al comenzar mencionamos que Noemí había salido de su tierra junto a su esposo e hijos para habitar en las tierras de Moab, allí se radican, pero una serie de sucesos cambiaría el destino de Noemí.
Al tiempo de estar en Moab, esta mujer judía quedó viuda y sus hijos deciden elegir mujeres moabitas para casarse.
Diez años después perdería a uno de los hijos siguiéndole al tiempo el otro que le quedaba.
Detengámonos aquí para ver esta situación, imaginémonos por un momento por la circunstancia que estaba pasando Noemí.
Por su cabeza habrá pasado muchos pensamientos, ya era de edad avanzada y estaba absolutamente desamparada, primero su esposo, luego sus hijos en los cuales ella habría puesto la esperanza para que continuara la descendencia de su esposo Elimelec.
Pero un rayo de luz alcanza su vida, en medio de su aflicción, llega hasta sus oídos que “…Jehová había visitado a su pueblo para darles pan” y sacando fuerzas decide hacer el largo viaje de regreso para reintegrarse al pueblo que había abandonado. Podemos decir que fue una mujer valiente, recordemos que ella sale de Belén, con posesiones, marido e hijos y ahora volvería con una realidad diferente, pobre, sin nada y sin descendencia de sus hijos.

Esta era la condición de Noemí, así comienza el regreso junto con sus nueras Orfa y Rut en busca de la bendición de Dios, la cual había perdido tras salir de su tierra.
Vemos que en el camino hacia Belén, Noemí recapacita y les dice a sus nueras que se vuelvan a sus respectivas casas, familias y creencias.
Pienso que también ella dentro de su corazón sabía, que no iba hacer fácil para sus nueras, el ir a una tierra extraña, no tenía nada que ofrecerles solo pasar hambre y escasez, tampoco protección porque además se sumaba que al ser moabitas correrían el riesgo de ser despreciadas por el pueblo.

En este punto, se produce algo que Noemí no contaba que sucediera, sus nueras se niegan a volverse atrás, ellas sostienen el seguir con su suegra, desean demostrarle el afecto que le tienen, por lo que no quieren dejarla sola.
Noemí trata nuevamente de persuadirlas, y esta vez las llama hijas, estas palabras y el afecto que tenían sus nueras hacia ella, nos da a pensar la relación que tuvo esta familia entre ellos, la misma basada en la comprensión, el respeto y el amor. Por lo que para las tres el pensar en separarse tiene que haber sido doloroso.

Ahora bien, había llegado el momento de decisión, estas dos mujeres moabitas tenían dos opciones tomar el consejo que les daba Noemí de volverse atrás, o moverse confiadas hacia delante, vemos que ante el panorama del futuro incierto que les muestra su suegra, Orfa usando la lógica, toma la decisión de volverse atrás.
Puso en la balanza la vida de pobreza que le esperaba con su suegra y la que estaba dejando atrás, su casa, su familia y sus costumbres, su tristeza se convierte en llanto por la separación, y luego vendría el beso del alejamiento definitivo.
Lo que ella no supo es que no sólo se separó de Noemí, sino también de la oportunidad de ser participe de las bendiciones de Dios.
Esta mujer, podemos compararla con aquellas personas que resuelven seguir a Dios, pero en el instante que analizan que hay un precio que tienen que pagar, (la vida del cristiano no es fácil) vuelven a su antigua vida y ya no volvemos a saber de ellas.
En Rut leemos…

Y Noemí dijo: He aquí tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a sus dioses; vuélvete tú tras ella. Rut 1:15

Ante las palabras de Noemí, Rut por el contrario se mantuvo firme, una mujer resuelta surgió de ella, ya había tomado su decisión, no abandonaría a su suegra y su respuesta fue…

…No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. 
Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Jehová, y aun me añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos. Rut 1:16-17

Al momento de decir estas sabias palabras aceptó al Dios de Israel en su corazón decidiendo estar bajo su amparo, pasó así a formar parte del pueblo del Altísimo.
Cuenta el relato que luego de este paréntesis, las dos reanudaron el camino hacia Belén de Judea. El trayecto tiene que haber sido penoso porque eran noventa kilómetros entre terreno rocoso.





Cuando llega Noemí con su nuera a Belén, estaba comenzando la cosecha de cebada, por lo que estaba principiando la primavera.

Dice que cuando entra en Belén, la ciudad es conmovida, esta inesperada llegada a la ciudad despertó inquietud en los que la veían, sin su familia y con una mujer extraña.
Cuando una de las tantas voces exclama ¿no es esa Noemí?
De su corazón fluyó toda su amargura, reconociendo que todo lo acontecido era la justicia de Dios, sobre su vida.

Y ella les respondía: No me llaméis Noemí, sino llamadme Mara; porque en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso.
Yo me fui llena, pero Jehová me ha vuelto con las manos vacías. ¿Por qué me llamaréis Noemí, ya que Jehová ha dado testimonio contra mí, y el Todopoderoso me ha afligido? Rut 1:20

Vamos analizar este hecho puntual.
Su esposo como decíamos anteriormente cometió un gran error de abandonar su pueblo en medio de la aflicción que les había sobrevenido al pueblo
Pero ¿porque Noemí consideraba que Dios había dado testimonio contra ella?
Veamos, mientras Elimelec vivía vemos que sus hijos permanecieron sin casarse, a la muerte de este, ambos tomaron mujer moabitas para si.
Es de considerar entonces que su padre mientras vivió, procuró guiar a sus hijos en la voluntad de Dios, no permitiendo que se contaminaran con mujeres gentiles.
Por lo que Noemí cometió un grave error de permitir que sus hijos se casaran con mujeres moabitas, desobedeciendo así la ley.

El libro no lo dice pero debemos suponer que Noemí se habrá alojado en la casa que había dejado años atrás en las tierras de su esposo. Al estar ubicadas lo primero que piensa Rut es en conseguir alimento, por lo que ella le pide permiso a Noemí para ir  a los campos a recoger espigas, los cuáles quedaban distanciados de la ciudad.




NOTA: En la ley de la Torá, los propietarios de los campos sembrados, están obligados a dejar parte de ellos sin cosechar para permitir que los pobres recojan esas espigas para elaborar su pan.

Pero la provisión de Dios, sin saberlo ella, la llevó al campo de un pariente de su suegro Elimelec de nombre Booz, una vez allí le pidió al criado mayordomo si le permitía segar en el campo, leemos que al llegar Booz de Belén le llama la atención la moabita, por lo que pregunta a su criado quien era ella.
Booz se acerca y habla con ella y le permite espigar en su campo
Durante la conversación mantenida entre ambos, Rut le hace una pregunta.

¿Por qué he hallado gracia en tus ojos para que me reconozcas, siendo yo extranjera? Rut 2:10

Y la respuesta no se deja esperar, la noticia de todo lo que había hecho Rut por su suegra ya era de dominio público, por lo que también damos por contadas las sabias palabras (Rut 1:16-17) que dirigió Rut a Noemí, las cuáles también habrán llegado a los oídos de Booz.

Y respondiendo Booz, le dijo: He sabido todo lo que has hecho con tu suegra después de la muerte de tu marido, y que dejando a tu padre y a tu madre y la tierra donde naciste, has venido a un pueblo que no conociste antes. Rut 2:11

Luego la bendice

Jehová recompense tu obra, y tu remuneración sea cumplida de parte de Jehová Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte. Rut 2:12

Ya de noche, terminado su trabajo se dirige a la casa de su suegra con su provisión de granos, y una vez allí comparte con ella lo que había guardado de su comida.
Noemí le pregunta en cuáles de los campos había trabajado ese día.
Rut le declara que  había segado en el campo de Booz,
Podemos imaginar la alegría de Noemí, los temores de aquella anciana mujer ya habían quedado atrás ya que Dios le presentaba un nuevo horizonte.
Noemí bendice a Booz por todo el bien que había hecho con su nuera y le dice a Rut que el era un pariente de su esposo, el cual podía salvarlas (redimir) de la condición en que habían caído.

NOTA: Redimir - librar a alguien de una mala situación o dolor. Al que redime se le llama göêl

Noemí le dice a Rut que aceptara la generosidad de Booz y que no fuera a otro campo. Dios estaba haciendo que las intenciones de Noemí coincidieran con su divino plan.
Vemos después que pasado los días, cuando hubo acabado la siega Noemí le dijo a Rut…

…¿no he de buscar hogar para ti, para que te vaya bien? Rut 3:1

Esta era una expresión hebrea refiriéndose al casamiento, recordemos que cuando una mujer quedaba viuda, ella tomaba el lugar de su esposo para buscar marido para su hija, en el caso de Rut sucede que al dejar a sus padres Noemí toma el lugar de su madre, adoptándola en su corazón como hija.
Por lo cual, Noemí toma la iniciativa y planea para que su nuera se encuentre a solas con su pariente.
Así que la manda hacer lo siguiente…

Te lavarás, pues, y te ungirás, y vistiéndote tus vestidos, irás a la era; mas no te darás a conocer al varón hasta que él haya acabado de comer y de beber.
Y cuando él se acueste, notarás el lugar donde se acuesta, e irás y descubrirás sus pies, y te acostarás allí; y él te dirá lo que hayas de hacer. Rut 3:3-4

Ahora bien, se conoce que cualquier mujer que hubiera hecho esto, lo tildaría de un acto inmoral, ya que pasar la noche cerca de un hombre sin primero casarse, era intolerable. Pero las circunstancias eran otras porque Noemí conocía el corazón de Rut y la rectitud de Booz.
Rut confiaba en Noemí por lo que contestó que haría todo lo que mandase.
Así llegó a la era, esperó hasta que Booz se acostara y durmiera e hizo tal cual le mando su suegra.
Al despertarse sobresaltado ve a Rut, ella le dice quien es y le pide que extienda su manto en señal que aceptaba casarse con ella.
Al ser Booz un hombre avanzado en años alaba a Rut porque ella bien podía haber ido a buscar hombre más joven para casarse.
Pero había alguien más que tenía derecho legal sobre Rut y se lo hace saber.
Al regresar Rut con su suegra le cuenta lo sucedido.

Cuenta el autor del libro que Booz espera al pariente junto a la puerta de la ciudad y cuando lo ve le pide que se siente junto a el, después llama a diez hombres como era la costumbre en estos casos, quienes eran testigos para que la reunión tuviera valor. Es importante saber que el pueblo tenía el deber de proteger de alguna forma a las mujeres que quedaban desamparadas dentro de la sociedad.
Booz entonces le dice…

…Noemí, que ha vuelto del campo de Moab, vende una parte de las tierras que tuvo nuestro hermano Elimelec.
Y yo decidí hacértelo saber, y decirte que la compres en presencia de los que están aquí sentados, y de los ancianos de mi pueblo. Si tú quieres redimir, redime; y si no quieres redimir, decláramelo para que yo lo sepa; porque no hay otro que redima sino tú, y yo después de ti. 4:3

A lo cual el pariente acepta redimir.
Inmediatamente Booz le explica los derechos legales sobre las tierras que ofrecía en venta Noemí. Por lo que le aclara que si compraba las tierras debía redimir a la nuera de Noemí.

Entonces replicó Booz: El mismo día que compres las tierras de mano de Noemí, debes tomar también a Rut la moabita, mujer del difunto, para que restaures el nombre del muerto sobre su posesión. Rut 4:5

Entendamos esto, si tuvieran un hijo este heredaría el nombre y las tierras de Mahlón o sea ante la ley sería hijo del fallecido y por lo tanto su heredero.
O sea el pariente pagaba a Noemí por la tierra, pero no sería el propietario de ella, además de proveer la manutención de Noemí.
Viendo que iba a tener perdida, inmediatamente le sede a Booz el comprar las tierras y redimir a Rut.
Dentro de las leyes de Israel había una ley (levirato) que se usaba para cerrar acuerdos referentes a contratos y redimir.

Había ya desde hacía tiempo esta costumbre en Israel tocante a la redención y al contrato, que para la confirmación de cualquier negocio, el uno se quitaba el zapato y lo daba a su compañero; y esto servía de testimonio en Israel. Rut 4:7

NOTA: El levirato (yibbum) es una ley que la encontramos en Deuteronomio y consiste en que la mujer al quedar viuda y sin hijos tenía la obligación de casarse con uno de los hermanos del fallecido y así continuar la descendencia del mismo, el primogénito varón que naciere de este matrimonio es el heredero de los bienes del fallecido.
Ahora bien si el hermano del fallecido no quería asumir esa responsabilidad, debía hacerse una ceremonia en la que la persona se descalzaba y le entregaba su calzado a otro hermano.
Podemos decir que con el tiempo esta costumbre original fue modificada.
Actualmente ya prácticamente el pueblo israelí no práctica el levirato (casamiento), pero si el Halizah o Chalitzah, el cual consiste en una ceremonia en la que el hermano del fallecido le entrega su calzado a la viuda la cual queda liberada para casarse de nuevo si así lo desea con quien elija.
Si la mujer se casa con otro, sin pasar por esta ceremonia, cae en adulterio.

Vemos que Booz se casa con Rut y Dios les bendice con un hijo, al cual le ponen como nombre Obed.





Rut tuvo humildad, obediencia y valor cuando estaba aparentemente todo perdido, Dios iba poniendo bendiciones en su camino y ella las iba tomando.
Estos hechos fueron dirigidos por la mano de Dios, para preparar y establecer, el linaje del rey David hasta Jesús, nuestro Salvador.

Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel… Miqueas 5:2








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2 comentarios:

  1. Una buena palabra. Que el Eterno le bendiga a cada día.

    Bereiano.

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    Respuestas
    1. Muchas gracias hermano Bereiano, Dios le bendiga grandemente a usted también.

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