La Lámpara del cuerpo




Los siguientes versículos que voy a desarrollar son parte del “Sermón del monte” nombre que se le adjudica a Agustin de Ipona (conocido como san Agustín) . Si bien no hay datos precisos y muchas son las conjeturas, algunos estudiosos piensan que este monte estaba ubicado al norte del Mar de Galilea, cerca de Capernaum, ciudad de Galilea.
Este hecho que narra el Libro de Mateo sucede en el primer año del ministerio de Jesús. 
El Sermón del monte, es el corazón mismo del evangelio, donde Jesús en sus enseñanzas expresa grandes principios doctrinales en una unidad maravillosa para que el creyente ponga en práctica la búsqueda de la perfección.
El Sermón del monte comienza en el capítulo 5 hasta el capítulo 7 versículo 29 del Libro de Mateo.
Ahora bien, después de esta breve descripción vamos a los versículos que nos han de introducir en el tema en sí, vamos a leer en Mateo 6:22-23

La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas? Mateo 6:22-23

En este pasaje Jesús nos habla desde el plano espiritual sobre “la lámpara del cuerpo que es el ojo” enseñando sobre la condición interior de nuestra alma.
El ojo es un órgano muy preciso, por el cual el sentido de la visión transmite al cerebro todo aquello que está tanto cerca o lejos de nosotros.

Explicándolo de otra forma, el ojo es como una puerta de entrada, a través de ellos tenemos la capacidad de ver el mundo o sea que todo lo que está a nuestro alrededor penetra en lo profundo de nuestros ojos.
Ahora bien pareciese como que estos dos versículos quedan incomprensibles dentro de su contexto, por eso para comprender vamos a ver los versículos anteriores y posteriores


No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.

Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Mateo 6:19-21

1) Los versículos 19, 20, 21 se nos habla de que no debemos hacer tesoros en la tierra (no poner la esperanza en las riquezas materiales) cuando Jesús nos habla de “…tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen…” nos está hablando de la corrupción que hay en las cosas terrenales, en todas ellas hay corrupción y todas son perecederas. Los tesoros en el cielo por el contrario  son eternos.
Ahora bien ¿cuáles son los tesoros en el cielo? la respuesta correcta es que los mismos son espirituales, (hacer la voluntad de Dios, viviendo para El) son tesoros en Dios. Por eso es importante entender que no debemos preferir nuestra seguridad o bien personal a los intereses de Dios, poniendo nuestra esperanza en las cosas terrenales.

Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. Mateo 6:24

2) En este versículo Dios nos da una importante advertencia mostrándonos claramente la incompatibilidad entre servir a las riquezas y servir a Dios.
Dándonos en este claro ejemplo que debemos elegir a quien amar, una decisión que se debe tomar, de la cual depende la vida eterna. Debemos entonces tomar conciencia que le debemos lealtad a Dios como único Señor de nuestra vida. Recuerda Dios no comparte su soberanía en nosotros con nadie.


Ahora bien teniendo ya analizado el contexto vamos a ver los pasajes 22 y 23.
Una lámpara sirve para alumbrar un lugar oscuro, por lo cual el ojo cumple la misma función que la lámpara en nuestro cuerpo. En este pasaje Jesús nos dice que los ojos funcionan como un espejo de lo que realmente refleja el hombre internamente.

Entendiendo esto, ¿en qué dirección debe estar el ojo (lámpara) de modo que todo el cuerpo esté en luz? 
Como leemos Jesús usa dos palabras como descripción, “luz” para “ojo bueno y “tinieblas” para ojo malo.

NOTA: Tinieblas - del griego Σκοτος (skotos) - Las definiciones de la palabra tinieblas en el Nuevo Testamento son especificas son todas ellas vinculadas con la oscuridad, la oscuridad existe donde no hay luz. Este significado está ligado al no conocimiento de la palabra.

Obviamente nos dice que debemos fijar nuestros ojos en las cosas de arriba (espirituales) para que nuestro cuerpo reciba esa luz y resplandezca, hay un pasaje en Colosenses que nos aclara este significado.


Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.

Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.
Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Colosenses 3:1-3

Si por el contrario el ojo (lámpara) es malo fijándose (deseando, codiciando, afanándose) por los tesoros terrenales, su cuerpo está en tinieblas, sin luz.
Porque como nos dice Jesús en el versículo 21 de Mateo 6

…donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

Un versículo que verdaderamente debemos atesorar en nuestro corazón es el siguiente:

Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz. Efesios 5:8

Aquí Pablo nos dice lo que éramos antes de conocer al Señor (tinieblas) y como deberíamos ser (luz) en el Señor. Ahora bien el hecho es que muchos “cristianos” tratan de servir a ambos señores, dicen amar a Dios pero con sus hechos demuestran lo contrario, esto ante Dios es deslealtad.
Recuerda si Jesús está en ti, la luz de Dios estará reflejada en tu vida.

Tú encenderás mi lámpara; Jehová mi Dios alumbrará mis tinieblas. Salmos 18:28

Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Juan 8:12









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