María Parte 2



En esta segunda parte del estudio de María, vamos a considerar el encuentro con su pariente Elizabet de la cual el ángel Gabriel le dijo a María lo siguiente:

Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril; porque nada hay imposible para Dios. Lucas 1:36-37

Vemos aquí que el ángel menciona a Elisabet como pariente, la palabra o termino “pariente” en hebreo אָח (aj) que tiene doble significado hermano de sangre o parientes que están en la línea genética de la persona, hijo/a del hermano del padre o la madre, que sería primo/a.
En el griego “ικογένεια” (oikogéneia) (familia – familiar) lo podemos ver como pariente, el parentesco familiar por el lado femenino se llegaba hasta primos en segundo grado, en los hombres primos hasta tercer grados.

Ahora vamos a ver el viaje de esta joven hebrea, veíamos entonces, que Elisabet su prima estaba en el sexto mes de embarazo, en el siguiente versículo comienza el escritor diciendo con esto que subrayo “en aquellos días” en el griego y en su contexto la palabra sería ἐκεῖνος (ekeinos) así el autor no hace precisión del día exacto, pero si da la noción de un corto periodo de días o sea que María viajó dentro de los primeros días sucesivos a lo acontecido con el ángel.
En el libro de Lucas no se menciona si María fue acompañada o no, pero debemos recordar que ella sería muy joven y los padres habrán tomado las prominencias del caso para que viajara acompañada con alguien conocido, ya que era un viaje de varios días hasta la región montañosa de Judea, por lo cual la joven además tiene que haber hecho preparativos para viajar. Algo que tampoco nombra el autor es la ubicación exacta donde vivían Zacarías y Elisabet, según la tradición cristiana es adjudicada a la montaña “Ain Karim” por lo cual si fuera así, María habría recorrido aproximadamente 160 kilómetros (100 millas aprox.) de 8 a 10 días de recorrido ya que no hay datos en que se trasladó.

NOTA: La parte montañosa de la cual dice el autor, queda en la parte sur de Israel. Según los arqueólogos, en el tiempo de María estas elevaciones y sus alrededores habrían sido boscosas.
El nombre del territorio Judea - en hebreo יהודה‎ Yehuda que su significado es “agradezco a Dios” en griego “Ιουδαία” Ioudaía

En aquellos días, levantándose María, fue de prisa a la montaña, a una ciudad de Judá.... Lucas 1:39

Dice el escritor que María se levantó, (levantándose del griego “ἀνίστημι” (anistémi) de la palabra levantarse) y aquí quiero detenerme para observar la siguientes palabras que enfatiza el autor “María, fue de prisa a la montaña” estas palabras “de prisa” nos hace pensar en una María ansiosa por partir.
Con los preparativos del viaje, para alguien que había recibido una noticia tan grande, la espera le habrá sido una eternidad.
El autor no detalla el motivo del viaje, pero queda a nuestro pensar que quizás quería comprobar lo que el ángel le había dicho de Elisabet y gozarse junto con ella por el hijo tan esperado de su prima.
Por otra parte María podía compartir con Elisabet todo lo que le había acontecido, ya que ella lo comprendería, las dos habían sido bendecidas por Dios, el cual era algo que ambas llevaban y guardaban en su corazón.
Dios trabajó en cada una de manera diferente, pero con propósitos afines. Ya que el hijo que Elisabet llevaba en su vientre, fue el que abriría años después el camino para el Salvador que estaba en el vientre de María.

NOTA: Recordemos que Elisabet había sido estéril toda su vida y ya era de edad avanzada, (una persona de edad avanzada o en la vejez era considerada de 65 años en adelante) cuando Dios sacó su afrenta delante de los hombres, ya que una mujer estéril era considerada como una rama seca, lo cual era una maldición. Lo leemos en el siguiente pasaje, Así ha hecho conmigo el Señor en los días en que se dignó quitar mi afrenta entre los hombres. Lucas 1:25
La palabra afrenta significa: Vergüenza y deshonor que resulta de algún dicho o hecho

...y entró en casa de Zacarías, y saludó a Elisabet.  Lucas... 1:40

¡Al fin había llegado!, que maravilloso tiene que haber sido ese momento para María.
Dice el pasaje, que la joven saluda a la anciana.
Ese saludo despertó en Elisabet el reconocimiento que estaba ante la elegida por Dios la cual traía en su vientre al Salvador esperado y dice que fue llena del Espíritu Santo.
Vemos que el autor nos expresa que Elisabet “exclamó a gran voz” o sea con voz muy alta, lo siguiente:

Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo, y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre.
¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí?
Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.
Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor. Lucas 1:41-45


Desde el tiempo patriarcal según la tradición, se acostumbraba a recitar para alabar la grandeza y misericordia de Dios sobre su pueblo, en los momento de alegría extrema mostrando su fe, mujeres como Ana (hermana de Moisés), Ana (madre de Samuel), alabaron a Dios de esta manera.
María en su recitado que lo encontramos en Lucas 1:46-55, empleó palabras que deberían serle conocidas del Antiguo Testamento.

Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.
Porque ha mirado la bajeza de su sierva;
Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre,
Y su misericordia es de generación en generación
A los que le temen.
Hizo proezas con su brazo;
Esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.
Quitó de los tronos a los poderosos,
Y exaltó a los humildes.
*A los hambrientos colmó de bienes,
Y a los ricos envió vacíos. (Salmos 107.9)
*Socorrió a Israel su siervo,
Acordándose de la misericordia (Miqueas 7:20; Salmos 98.3)
*De la cual habló a nuestros padres,
Para con Abraham y su descendencia para siempre. (Salmos 105:6-9)

Vemos que en sus palabras alaba a Dios, en agradecimiento por la bendición que derramó sobre ella, y expresó dos reconocimientos salidos de lo más profundo de su corazón, uno de ser indigna ante el hecho de que Dios la eligiera para tan grande honor, el otro al Dios que siempre está obrando poderosamente en favor de su pueblo, un Dios que nunca olvida las promesas dadas al mismo.

NOTA: Indigna - No ser merecedor/a de algo o de alguien.

El autor del libro, nos relata que María se quedó tres meses en la casa de Zacarías, posiblemente antes de salir de Nazaret le halla pedido a sus padres para quedarse hasta el alumbramiento de Elizabet.
En el próximo estudio, veremos a María madre y discípula.


Ana María Alvarez Kipreos



Puede leer AQUI el estudio Maria Parte 1
Puede leer AQUI el estudio Maria Parte 3





Todo el material escrito en este blog Siguiendo hacia la meta, tiene el copyright de su autora. Por lo que no se autoriza la reproducción, íntegra y/o parcial, de los temas.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por darme el regalo de tu amistad.
Cada mensaje, cada comentario es una bendición para mi vida.