Sembrando la Buena Semilla



Es muy frecuente en el creyente desanimarse cuando se predica y no se ve progreso en las personas que recibieron la Palabra.
¿Es normal que un creyente se desanime a tal punto de replantearse para que todo ese trabajo?, bueno ante todo, si bien no es excusa debemos entender que somos humanos y que en nuestro trayecto como creyente tenemos nuestros altos y nuestros bajos, por eso el desaliento es muchas veces consecuencia de la falta de fe en Dios y falta de descansarnos en El.
Por ende el peligro principal sobre el desanimo en el creyente es que pierde la confianza y el valor.

Por eso debemos entender que sembrar la Palabra es muchas veces doloroso, ver a nuestros amigos, familia, vecinos y toda alma consumida por el pecado que no aceptan reconocer a Jesús como su Salvador, es algo que entristece y desalienta de tal manera que se puede llagar a pensar ¡Todos mis esfuerzos son vanos, voy a renunciar!.
Es muy común encontrarnos con personas que escuchan la Palabra y les es difícil reconocerse pecadores, por lo cual suelen buscar cualquier pretexto con tal de no admitir su vacío espiritual, aun negando la existencia de Dios.
Pero debemos recordar la promesa de Dios cuando dice que su Palabra no volvería vacía, y eso es lo que nos debe dar esperanza.

Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié. Isaías 55:10-11

Debido a mi abuelo que tenía una huerta, desde muy pequeña siempre estuve en contacto con la tierra y algo que me fascinaba ver, era el proceso del crecimiento de una semilla desde que esta es puesta en la tierra, algo simple y verdaderamente maravilloso.
Por supuesto previamente hay que preparar la tierra y esa es una tarea que se debe hacer con mucha paciencia y amor.
Luego cuando la tierra está preparada esparcimos la semilla, y cuando cae a la tierra, después de pocos días esta muere y comienza así el proceso de crecimiento, con sus correspondientes cuidados luz, agua etc. a su tiempo (porque todo tiene un tiempo) veremos que la planta a crecido fuerte.

Como dice la Palabra

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado... Eclesiastés 3:1-2

“Todo tiene su tiempo” si sembramos es necesario entender que la cosecha no va a ser de inmediato, sino que tiene su tiempo de espera.
Decíamos que el sembrador, la siembra, la cuida regándola, sacando además las malezas que impiden que crezcan, etc.
Ahora bien ¿quien es en definitiva que realiza la tarea del cuidado?, en realidad no somos nosotros sino el Señor, El es el que cuida y da el crecimiento, nosotros esparcimos la semilla pero muchas veces necesitan tiempos de espera distintos unas de otra, lo cual solo el Señor lo sabe.
Estando también aquellas que como dice el Señor en la parábola del sembrador no siempre caen en buena tierra, esto también es algo que debemos de tener en cuenta.

NOTA: La "parábola del sembrador" se encuentra en los tres Evangelios sinópticos Mateo 13:1-9, Marcos 4:1-9 y Lucas 8:4-8

Lo que si nos debe dejar tranquilos es que el cumplirá el propósito en cada uno de aquellos que son sus elegidos.
Por eso no debemos desalentarnos sino continuar firmes y seguros orando en todo tiempo esperando que la Palabra germine como una semilla en el interior del corazón de cada uno de aquellos que se le ha dado la Palabra de verdad, la buena Semilla.







Todo el material en este blog Siguiendo hacia la meta, tiene el copyright de su autora. Por lo que no se autoriza la reproducción, íntegra y/o parcial, de los temas.

2 comentarios:

  1. me encanta leer tus escritos, son tan provechosos. Que el Señor te bendiga, un abrazo fuerte =)
    Vale

    ResponderEliminar
  2. Hermanita Valeria, gracias por tus palabras, ademas te agradezco por comentar. Un abrazo grande para ti también y que el Señor te bendiga grandemente.

    ResponderEliminar

Gracias por darme el regalo de tu amistad.
Cada mensaje, cada comentario es una bendición para mi vida.