Creer sin ver


Hoy vamos hablar sobre el pasaje que se encuentra en Juan 20:24-29, en el mismo hallamos a  a uno de los discípulos de Jesús de nombre Tomas, que es recordado como el “Discípulo incrédulo” por este hecho que aconteció luego de la resurrección de Jesús.
Descubriremos a un Tomas que amaba y confiaba en su maestro y que el libro de Juan lo muestra como un hombre leal y franco.

Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. El les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré. Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron. Juan 20:24

Nota: Tomas, viene de una palabra del idioma arameo (mellizo) que se usaba en el tiempo de Jesús, para referirse a que la persona tenía un hermano mellizo, en el griego se define como Didimo.
Recordemos que en aquella época era costumbre llevar dos nombres, de ahí que el apóstol Juan  lo resaltara.
Lo leemos en el versículo 24,  “Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino”.
No se sabe quien era el mellizo de Tomas, ya que solo en Juan leemos esta mención.

Podemos ver que este hombre Tomas, llamado Didimo lo encontramos en tres situaciones que narra el libro de Juan.

1)  En el capitulo 11:1-16 de Juan, cuando Jesús tenía que ir a resucitar a Lázaro.
2)  En el capitulo 14:1-6 de Juan, en la ultima cena,
3)  En el capitulo 20:1-30 de Juan, en la resurrección.

En pocas palabras veamos la actitud que nos muestra Tomas, ante la situación que leemos en Juan 11:1-16
Los discípulos tenían temor por la vida de Jesús.
Sin embargo uno de ellos alentó a los demás, a seguir a Jesús lo leemos en el versículo 16 y así identificamos a un Tomas con fe y esperanza, su confianza en Dios era tal que estaba decidido a que pasara lo que pasara, el no dejaría solo a su maestro.

Dijo entonces Tomás, llamado Dídimo, a sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él. Juan 11:16

La segunda actitud de Tomas fue en la cena ultima con Jesús lo leemos en el capitulo 14:1-6, allí Jesús les hablaba de su partida y del camino
Los discípulos y el mismo Tomas no lograban comprender, y ante esta situación, vemos que Tomas no dudo en preguntar y  gracias a su pregunta Jesucristo nos revelo una de las mas grandes frases doctrinales.

Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino? 
Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Juan 14:5-6

Llegamos así a la última mención que se hace de Tomas y es luego de la resurrección.
Debemos recordar que Tomas no estaba en el momento que se le apareció Jesús a los discípulos, son ellos los que les transmiten ese hecho.

Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino.

Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Juan 20:24


En este pasaje se muestra un Tomas con dudas en su corazón, quizás se halla preguntado ¿será cierto que el Cristo, el mismo con quien junto camine, ha resucitado?
Y es cuando declara:

…Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré. Juan 20:25

El apóstol Juan nos dice que María Magdalena fue la que vio en un principio al Señor, es importante resaltar que esta mujer de fe, no necesitó ver sus manos ni su costado, solo cuando su maestro pronuncio su nombre le reconoció de inmediato.
Luego de este encuentro, fue inmediatamente a avisarles  a los apóstoles sobre la resurrección de Jesús.

Fue entonces María Magdalena para dar a los discípulos las nuevas de que había visto al Señor, y que él le había dicho estas cosas. Juan 20:18

Como dijimos, a través de Maria Magdalena ellos quedan en conocimiento sobre la resurrección, pero sin embargo corresponde observar que cuando se les aparece Jesucristo a sus discípulos, voluntariamente les mostró sus heridas a ellos.
Entonces debemos preguntarnos, ¿Porque Jesús hizo esto? ¿Acaso veía que por su falta de fe, tenia que demostrarles que el era el Cristo resucitado?

Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros. Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor. Juan 20:19-20

¿Qué hubiera sucedido, si Jesús no hubiera mostrado sus manos y su costado? ¿Habrían creído?
Simplemente vemos a hombres que como Tomás, de pronto se encontraron solos, con miedo, turbados, sin entender porque le había sucedido esto a su maestro.
Ante estos hechos es importante entender, que estos hombres después de estos acontecimientos ya no fueron los mismos, comenzaron a ir por el camino a través de Jesucristo y verdaderamente fueron salvos
Por eso, mas allá de la duda que invadió el corazón de Tomas, debemos reconocer que el sabia quien era realmente Jesús y cuando a los ocho días se les presenta el Señor...... imaginémonos por un momento, uno de nosotros allí frente al Señor luego de haber dicho lo que Tomas, creo firmemente que nos invadiría, vergüenza y arrepentimiento al recordar nuestras palabras y como Tomas humillados y a la vez maravillados ante tal acontecimiento, la respuesta que saldría de nuestro corazón seria el reconocimiento al Señor y Dios:

…¡Señor mío, y Dios mío! Juan 20:28

El ser humano muchas veces es reflejo de la actitud de Tomas, ¿como poder creer sin ver? Por eso encontramos personas que para creer necesitan algo tangible, algo que lo puedan ver y tocar.
Distinto es para nosotros, nuestro caminar es por medio de la fe en Jesucristo, que es el fundamento de la vida cristiana.
En las palabras de Jesús a Tomas, leemos:

Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron. Juan 20:29

Jesús nos habla hoy que debemos creer sin ver, nos esta diciendo que el que cree sin nada delante de si para ver, es una persona madura en la fe.
Por eso la resurrección, las pruebas de la misma y sus verdades deben desarrollar en nosotros  el creer con todo nuestro corazón.

Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Hebreos 11:1

¡Que maravillosa verdad!









Todo el material en este blog Siguiendo hacia la meta, tiene el copyright de su autora. Por lo que no se autoriza la reproducción, íntegra y/o parcial, de los temas.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por darme el regalo de tu amistad.
Cada mensaje, cada comentario es una bendición para mi vida.