Estad firmes y costantes



Éramos grandes amigos Juan y yo, cuando niños nunca faltábamos a la escuela dominical.
Teníamos una maestra que queríamos mucho, porqué nos enseñaba con mucha paciencia y amor sobre Jesús, nunca la olvidamos, en nuestras conversaciones siempre nos acordábamos de ella.


Nuestra amistad continuó, después de grandes nos hicimos bomberos y nos fuimos de la ciudad, pasaron los años cada uno formo su hogar pero nuestra amistad permaneció.
Recuerdo aquel fatal día, estábamos tratando de controlar un incendio, cuando Juan perdió equilibrio sobre las escaleras que iban hacia las habitaciones contiguas a las que yo estaba.
Sólo sentí su grito de dolor, me volví y haciéndome paso entre las llamas, como pude llegue hasta donde estaba el.
Una viga estaba sobre su cuerpo, y estaba muy herido ambos sabíamos que era demasiado tarde para buscar ayuda. Sólo atiné a preguntarle si quería enviarle a alguien algún mensaje, si a mi esposa y mis hijos que los amo y que parto feliz, ya su voz se iba desvaneciendo, le pregunté otra vez si quería algo más, como pudo sacó fuerza y me dijo, envíale un mensaje a nuestra maestra de la escuela dominical que muero fiel a Cristo y que no olvidé nunca sus buenas enseñanzas que ella me dio, ore junto a el y cerró sus ojos.
Y fue así, que pasado unos días le escribí a nuestra maestra, le conté el desarrollo de como sus enseñanzas actuaron en la vida de Juan y en la mia propia, y pocas semanas después recibí la respuesta de nuestra maestra, que decía de esta manera:
Le he pedido con un dolor desgarrado perdón a Dios, pues hace un mes renuncié a mi cargo de maestra de escuela dominical, estaba cansada y sentía que mi trabajo no servía ni valía para nada…..e impulsada por mi cobarde corazón y falta de fe, abandoné a mis alumnos….y ahora recibo esta carta en la que me dices que mi enseñanza fue un medio para ganarte a ti y a Juan para Cristo….¡estoy decidida a trabajar otra vez en el nombre de Cristo y le seré fiel hasta el fin de mi vida!



Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.
1 Corintios 15:58

Instruye al niño en su camino, y aun cuando sea viejo, no se apartará de el.
Proverbios 22:6








No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por darme el regalo de tu amistad.
Cada mensaje, cada comentario es una bendición para mi vida.