Hijo ¡se agradecido!



La pobre madre estaba moribunda. En todas direcciones comenzaron las llamadas avisando a sus hijos que llegaran al lecho de ella


Buscando los mas veloces medios, uno a uno fueron llegando esperando y rogando que la vida de su querida madre fuese prolongada hasta sus llegadas “¡Oh Señor, que lleguemos a tiempo para darle un último beso, una última caricia.
Llegaron en silencio se reunieron alrededor de su cama. Miraban esas manos envejecidas que tanto trabajaron por ellos, esa frente surcada de arrugas a causa de todas las preocupaciones por los suyos, los ojos en los cuales siempre se vieron dulzura y amor. No pudieron evitar la angustia de sus corazones, ni acallar un sollozo.
Inclinándose el mayor, le besó en la cara de la anciana y le dijo: Madre querida, tu has sido tan buena con nosotros que queremos decirte que te amamos y agradecemos todo lo que hiciste por nosotros. Los ojos de la madre casi cerrados ya, se abrieron, y su rostro se iluminó: Gracias hijo, me conmueve saberlo, nunca me lo dijiste antes, fueron sus últimas palabras.
La enseñanza de esta historia, es muy sencilla, si amas a tu madre, ve y díselo hoy. No esperes a mañana porque puede ser tarde.


Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días
se prolonguen sobre la tierra que Jehová tu Dios te da.
Éxodo 20:12



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