Gracias Señor,



Lo más maravilloso que me ha pasado en esta vida es haber aceptado a Jesucristo y mi relación que tengo con Él. Durante todo este tiempo he vivido circunstancias de alegrías y tristezas, aquellas que cuidé de guardar en mi corazón y las que he desterrado de él, momentos de paz  pero también de inquietud y podría escribir un sinfín de muchas  más.
Y de todas esas situaciones vividas, aprendí que ninguna de ellas debe determinar nuestra conducta como creyente, sino que la misma debe estar gobernada por Dios.

He aprendido también  que el mejor momento de la vida de un creyente es cuando verdaderamente entiendes del gran poder de Dios.
Que si tu vida la encomiendas en sus manos, estas son poderosas para rodearte y protegerte, por lo que nunca vas a estar sola.
Nuestra relación con Él debe ser fuerte, sólida no permitamos que con el descuido se marchite.

Por mi parte agradecida con Dios continúo el viaje, confiando que lo mejor siempre está por venir.
Hoy puedo decir que su perfecto amor y misericordia me envuelve en cada paso que doy.
¡Gracias Señor! por que lo que vendrá será mejor y más grande.

Ana María Álvarez


Dios continúa trabajando en ti



Podemos mirar atrás cuando el Señor nos encontró, posiblemente muchos de nosotros lastimados, espiritualmente moribundos, vacíos, perdidos, sin una razón para vivir.
Pero allí estaba Él, abrió nuestros ojos, despertándonos de un sueño amargo que quizás pensamos nunca despertar.
Fue por su amor incondicional, que sanó nuestras heridas, nos levantó y restauró; El Señor sólo Él le dio sentido a nuestra vida.

Como un escultor dando forma a su obra, hoy pasado el tiempo podemos ver que su trabajo aún continúa en nosotros.
Muchas serán las veces que veremos que se nos hace tan largo el camino, y sentiremos nuestros pies cansados sin fuerzas para continuar.
Llegado ese momento  debemos recordar que todo lo que pasa en nuestra vida tiene una razón de ser, es parte de un propósito.
Un propósito que muchas veces no lo entendemos, porque como dice su Palabra…

Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. Isaías 55:8-9


Y al mirar lo que hasta hoy Dios hizo en cada uno de nosotros, debemos disfrutar de lo que ya nos ha sido dado, reconociendo que la obra de Dios en nosotros todavía continúa. Con la fuerza del Señor no nos detengamos, ¡sigamos adelante!

Ana María Alvarez

Mi confianza está en Dios



Muchos son los casos que el diario estrés que implica la vida misma, haga que las personas no puedan conciliar el sueño, quedando muchas veces inmersas en los distintos retos que día a día deben afrontar.
Esto suele suceder cuando tratan de resolver los diferentes problemas cotidianos, con su propia fuerza humana, tanto sea en el trabajo, en la vida personal, en la iglesia, etc.
Si así es tu caso, esto debe llevar a preguntarte, ¿estoy realmente viviendo confiado en el Señor?

Veamos en la Biblia…
Leyendo la palabra de Dios nos encontramos con el personaje de David, un varón cuyo corazón era conforme al corazón de Dios, pero también un varón que tuvo que pasar por algunas situaciones difíciles y dolorosas, consecuencia de equivocadas decisiones que él tomó por cuenta propia.
En ese proceso como decíamos de situaciones límites, el pudo reafirmar su confianza en Dios.

Así lo leemos en el Salmo 3:3 donde David expresa “eres escudo alrededor de mí; Mi gloria, y el que levanta mi cabeza” dicho en otras palabras, tú me honras me animas me llenas de esperanza y de confianza.
Y en el Salmo 4:8 nos dice “me haces vivir confiado”, vemos la seguridad que tenía de que iba a recibir lo que esperaba y que estaba todo bajo el control de Dios.
Él le conocía y lo reconocía como su Señor, David llegó a confiar plenamente en Él.

Veámoslo de esta manera, nosotros no podemos tener confianza en alguien que no conocemos para eso debemos relacionarnos con esa persona ¿verdad?
Con Dios es igual, debemos tener ese relacionamiento diario con Él, no sólo a través de su Palabra que es muy importante, sino también con ese vínculo perfecto que es la oración.

Cada mañana busquemos su rostro y cuando estamos en esa plática íntima con Dios, confiemos nuestra vida a Él, entreguemos nuestro día en sus manos, creamos que Él peleará nuestras batallas, recordando siempre que es nuestro pronto auxilio, nuestro escudo y libertador.
 
Y como David, al llegar la noche podremos decir…

En paz me acostaré, y asimismo dormiré;
Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado. Salmo 4:8

Ana María Alvarez

El perdón


Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial… Mateo 6:14

Muchas personas intentan empezar de cero en sus vidas, después que un hecho puntual acaecido con otra/s persona/s los ha lastimado profundamente, pensando como dice el dicho “borrón y cuenta nueva”.
Pero no es sólo así como así, volver a empezar se podría decir que es imposible si la herida todavía está abierta en su corazón.
Ahora bien, ¿cómo puede la persona hallar sanidad para esa herida?
Para esta pregunta una sola respuesta, sólo es a través del perdón.

La falta de perdón en la vida de un creyente puede hacer que se convierta en una persona resentida, amargada y principalmente sin paz.
Por eso es imprescindible en este proceso pedir ayuda de Dios en oración.
Debemos recordar que el perdón debe ser sincero, debe salir desde el corazón mismo, será entonces el comienzo o por decirlo de otra forma el punto de partida para hallar esa paz.

Si vamos un tiempo atrás en nuestra vida, recordemos que nosotros mismos fuimos perdonados por Jesucristo, Él perdonó todas nuestras muchas transgresiones, canceló la deuda que teníamos con Dios a través de su sacrificio en la cruz. ¿Cómo podemos entonces rehusar perdonar a otros?
A partir de este importante hecho debemos aprender a perdonar, el cual traerá sanidad, alivio y restauración a nuestras vidas.


Tengamos siempre presente este versículo…
De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Colosenses 3:13



Ana María Alvarez


Encomendemos nuestro camino a Dios




Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará. Salmos 37:5


Leyendo los pasajes de la Biblia podemos encontrar que Dios tiene para nosotros sus hijos, infinidad de promesas. Quien no tiene en su corazón un pasaje o versículo de la Biblia que le ha dado fuerza y reafirmado su fe en los momentos difíciles.
Uno de esos versículos con promesa es el que puse al principio de la página en el que dice que debemos encomendar nuestro camino a Él.
O sea, depositar nuestra vida con total confianza en las manos de Jesucristo. Lamentablemente el creyente, tiene que luchar contra su propia voluntad que muchas veces, se quiere imponer sobre la de Dios.
Menguar para que crezca Jesús en cada uno de nosotros es primordial.
La entrega tiene que ser total, recordemos el momento en que María recibe la noticia de que sería el instrumento para traer el Salvador al mundo, sus palabras fueron “He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra”.
Se negó a sí misma y puso su confianza en Dios, para que Él dispusiera de ella según su voluntad.
Al igual que María, su plan para nosotros es perfecto, está diseñado aún antes de que naciéramos.


Para que el mismo se cumpla en nosotros es necesario que nos aferremos a sus promesas y como dice el salmista, encomendemos a Dios nuestro camino, y confiemos en él; y él hará… cosas sorprendentes en nuestra vida.